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Frases de Santo Tomás de Aquino

Frases de Santo Tomás de Aquino

Fraile, teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, es considerado el principal representante de la enseñanza escolástica.

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La tristeza se puede calmar con un agradable sueño, un tranquilo baño y una gran copa de vino.



Justicia sin misericordia es crueldad.



En esta vida, es mejor amar a Dios que conocerlo.



Lo que amamos nos dice quiénes somos



Un amor propio bien ordenado, es justo y natural.



El bien puede existir sin el mal, mientras que el mal no puede existir sin el bien.



Teme al hombre de un solo libro.



Los seres dotados de inteligencia desean existir siempre y un deseo natural no puede existir en vano.



El estudioso es el que lleva a los demás a lo que él ha comprendido: la verdad.



Existen bienes particulares que no poseen relación necesaria con la felicidad, ya que sin ellos uno puede ser feliz. A tales bienes no se adhiere la voluntad necesariamente.



Para ser voluntario un acto, ha de proceder de un principio intrínseco con algún conocimiento del fin.



Si el objetivo más alto de un capitán fuera preservar su barco, lo mantendría en el puerto por siempre.



Creer es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por imperio de la voluntad movida por Dios mediante la gracia.



La fe se refiere a las cosas que no se ven, y la esperanza a las cosas que no están al alcance de la mano.



El derecho es lo justo o ajustado a otro conforme cierta clase de igualdad.



La ley es la prescripción de la razón, ordenada al bien común, dada por aquel que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad.



Dios ama todo lo existente.



El amor divino, sin comparación, es fuerza de fusión, pues quiere el bien para los demás.



En esto consiste propiamente amar a alguien: querer para él el bien. Por eso, en aquello que alguien ama, quiere un bien para sí mismo.



La esencia del amor es hacerse amigo de Dios, en tanto que Él es feliz y la fuente de la felicidad.



Es preciso admitir algo que sea absolutamente necesario, cuya causa de su necesidad no esté en otro, sino que él sea causa de la necesidad de los demás. Todos le dicen Dios.



La existencia de Dios es evidente en sí misma, pero no para nosotros, por tanto, debe demostrarse.



Jesucristo es la imagen de Dios en lo humano.



La espiritualidad cristiana no tiene más norma que la de seguir a Cristo maestro.



Contemplar y dar a los demás lo contemplado.



En sí misma la misericordia es la más grande de las virtudes, ya que a ella pertenece volcarse en otros y, más aún, socorrer sus carencias.



Esto es peculiar del superior, y por eso se tiene como propio de Dios tener misericordia, en la cual resplandece su omnipotencia de modo máximo.



Si alguien no ama la verdad no es hombre.



La raíz de la libertad se encuentra en la razón. No hay libertad sino en la verdad.



Educar es promover a la prole el estado perfecto del hombre en cuanto hombre, esto es, al estado de virtud.



El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento.



Es evidente que existe la verdad. Porque el que niega que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Si, pues, no existe la verdad, es verdad que la verdad no existe.



El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.



Todo lo que es verdad, sea quien sea quien lo haya dicho, tiene su origen en el espíritu.



Cada hombre tiene que inventar su camino.



A todo movimiento de la voluntad es necesario que le preceda un conocimiento. Pero no a la inversa: no a todo conocimiento precede una noción voluntaria.



Tratad a los demás como deseáis que los demás os traten a vosotros.



Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad, tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas.



Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso.



El amor ocupa el sitio que el conocimiento deja.



Ley mala, ley nula.



Toda verdad, dígala quien la diga, es del Espíritu Santo.



A aquel que tiene fe, ninguna explicación le es necesaria. Para uno sin fe, ninguna explicación es posible.



El amor no es una pasión, porque ninguna virtud es pasión, y todo amor es "cierta virtud.



El bien común supera al bien particular.



Sea cual fuere el don que hagamos a alguien, el primer regalo que le hacemos es el de amarle.



El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo.



El amor conduce a la felicidad. Sólo a los que lo tienen se les promete la bienaventuranza eterna. Y sin él, todo lo demás resulta insuficiente.



El que ama sale de su interior y se traslada al del amado en cuanto que quiere su bien y se entrega por conseguirlo, como si fuera para sí mismo.



El amigo es mejor que la honra, y el ser amado, mejor que el ser honrado.



El amor produce en el hombre la perfecta alegría. En efecto, sólo disfruta de veras el que vive en caridad.



Dios, causa de todo, por lo inmenso de su bondad amorosa, sale de su propio interior para colmar todas las cosas.



El único instrumento que los hombres tenemos tanto para perfeccionarnos como para vivir dignamente es la educación.



El verdadero maestro es aquel que ayuda al alumno a alcanzar la perfección de la ciencia.



Todos los hombres por naturaleza desean saber.



El maestro que se limita a responder un problema solamente con argumentos (citando autores) deja al discípulo con la cabeza vacía.