Frases de Immanuel Kant

Frases de Immanuel Kant

Fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Fue el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán.

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Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros



Nada es más contrario a lo bello que lo repugnante, así como nada cae más por debajo de lo sublime que lo ridículo.



La felicidad no brota de la razón sino de la imaginación



La felicidad no es un ideal de la razón sino de la imaginación.



El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.



Se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar.



Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor



La amistad es como el café, una vez frío nunca vuelve a su sabor original, aún si es recalentado.



La gente puede morir de un momento a otro, es un fenómeno natural. Bebamos café porque en el otro mundo no se puede.



Vive tu vida como si cada acción fuera a convertirse en una ley universal.



Obra de tal manera que trates a los demás como un fin y no como medio para lograr tus objetivos



A los ojos de la ley, un hombre es culpable cuando viola los derechos de los otros. A los ojos de la ética, él es culpable por simplemente pensarlo.



Actuar por simple simpatía, compasión o caridad, no tiene absolutamente nada de moral.



Mediante la mentira, el hombre aniquila su dignidad como hombre.



Cuando podía haber tomado esposa, no pude soportar a ninguna; y cuando pude soportar a alguna, ya no necesitaba a ninguna.



Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él



La paciencia es la fortaleza del débil, y la impaciencia, la debilidad del fuerte.



No somos ricos por lo que poseemos, si no por lo que podemos hacer sin todo ello.



El mayor placer, sin mezcla de fastidio, es el descanso.



Podemos juzgar el corazón de un hombre por su tratamiento de los animales.



La crueldad con los animales es lo opuesto al deber que el hombre tiene consigo mismo.



No hay virtud tan grande que pueda estar a salvo de la tentación.



El mayor goce es el descanso después del trabajo.



Como el camino terreno está sembrado de espinas, Dios ha dado al hombre tres dones: la sonrisa, el sueño y la esperanza.



La ingratitud es la esencia de la vileza.