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Frases de Ramón Llull

Frases de Ramón Llull

Fue un laico próximo a los franciscanos, filósofo, poeta, místico y teólogo.

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Proporción es belleza en el orden de las medidas.



Vive mejor el pobre dotado de esperanza que el rico sin ella.



Como es más lo que ignoras que lo que sabes, no hables mucho.



El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido.



Persevera, con bondad, en tus empresas.



La paciencia comienza llorando y ríe al final.



Cómo lo que sabes no es tanto como lo que no sabes, no hables mucho.



Quién es compasivo no se ríe.



Por la prudencia te conocerás a ti mismo.



El hombre perezoso hace poco y pide mucho.



Ten miedo cada vez que no digas la verdad.



El soberbio no se conoce ni a sí mismo ni a los demás.



El caballero es el hombre que, valiéndose de la fuerza, trabaja por la paz.



Amor es aquello que a los que están libres reduce a esclavitud, y a los esclavos pone en libertad.



El que no se posee a sí mismo es extremadamente pobre.



Amor es aquella cosa que pone en servidumbre a los libres y da libertad a los siervos.



A gran necesidad, gran diligencia.



No te creas salvado sólo por tu bondad.



Causa extrañeza que, en la ciencia del derecho, se violen los derechos de la razón.



La justicia te proporcionará paz, y también trabajos.



No sepa tu socio de ti más de lo que tú sepas de él.



Quien vive modestamente, descansa en su mismo trabajo.



Si la ciencia del derecho quedara reducida a principios generales, se aprendería enseguida.



Con paciencia los impacientes son vencidos y superados.



El amor mueve; el temor retrae.



La diligencia gasta pocas palabras y necesita pocas viandas.



Amar es un mar alborotado de olas y vientos sin puerto ni ribera.



No hay virtud sin orden.



El hombre airado no es capaz de buena defensa.



Si no puedes castigar dando, castiga quitando.



El envidioso, su envidia lo mata todo el día.



Antes deja que tus parientes manden en tu casa, que los de tu mujer.



No borres a tu señor más de lo que a los dos conviene.



Procura que tu perro no muerda al de tu vecino.



Enemigo que lo es por tus vicios, háztelo amigo por tu virtud.



Quien obedece por amor, no vive en cárcel dura.



La voluntad decide; la conciencia amenaza.



Después de gran guerra, gran paz; después de paz débil, gran guerra.



Si te casas para adquirir mayor consideración, no establezcas excesiva familiaridad con tu mujer.



Tomar una mujer por un mes es muy peligroso; más que tomarla por una noche, pero mucho menos peligroso que tomarla para toda una vida.



Las condiciones del amor son que el amigo se ha sufrido, siente, humilde, numeroso, gente, confiado, y que se arriesgue en grandes peligros para honrar a su amado.



Dios me de sabios compañeros, devotos, humildes, fieles, cuerdos, en procurar sus honramiento.



Quien pierde a Dios no puede tener virtud.