× Amor Amistad Cumpleaños Família Tristeza Motivación Reflexión Buenos Días Religión Otros temas Autores

Frases de Karl Marx

Frases de Karl Marx

Fue un filósofo, economista, sociólogo,​ periodista, intelectual y militante comunista prusiano de origen judío.

0


La peor lucha es la que no se hace



Cualquiera que sepa un poco de historia sabe que el progreso sería imposible sin la figura femenina



Si entiendes algo de historia sabrás que, sin la mujer, el progreso es imposible.



Mi granero se ha quemado. Ahora puedo ver la luna.



El poder político es simplemente poder organizado de una clase para oprimir a otra.



Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.



El trabajador del mundo no tiene nada que perder, pero por sus cadenas, los trabajadores del mundo se unen.



La necesidad es ciega hasta que se vuelve consciente. La libertad es la conciencia de la necesidad.



La religión es el suspiro de la criatura oprimida. El opio del pueblo que hace tolerable su sufrimiento.



No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.



La medicina cura las dudas tanto como las enfermedades.



En la historia como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida.



La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo.



Cuanto más de sí mismo el hombre le atribuye a Dios, menos deja para sí mismo.



La familia burguesa se basa en el capital, en el lucro privado.



Charlar y hacer son cosas diferentes, más bien antagónicas.



La teoría del comunismo se puede reducir a una oración: abolir toda propiedad privada.



Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de lucha de clases.



La burguesía no sólo forja su propia destrucción, sino también a su propio sepulturero: el proletariado.



La manera cómo se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría.



Necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación.



Proletarios de todos los países, uníos.



La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.



El libro de Darwin es muy importante y me sirve como una base para la lucha de clases en la historia.



Para nosotros el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que hay que sujetar la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual.



El hombre es el ser supremo para el hombre.



Os aterráis de que queramos abolir la propiedad privada, ¡Cómo si ya en el seno de vuestra sociedad actual, la propiedad privada no estuviese abolida para nueve décimas partes de la población.



La lucha contra la religión es la lucha contra aquel mundo cuyo aroma espiritual es la religión.



Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa.



Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.



La miseria religiosa, es, por una parte, la expresión de la miseria real y, por otra, la protesta contra ella.



La alienación religiosa es una alienación de segundo grado. Expresa en forma de teoría justificativa lo absurdo que la hace nacer.



Los hombres contraen determinadas relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.



A lo que más llega el materialismo contemplativo, es decir, el materialismo que no concibe la sensoriedad como actividad práctica, es a contemplar a los individuos dentro de la sociedad civil.



El comunismo no priva a nadie del poder de apropiarse productos sociales; lo único que no admite es el poder de usurpar por medio de esta apropiación el trabajo ajeno.



Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas.



Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella.



Las instituciones del Feudalismo son instituciones artificiales; las de la burguesía, naturales.



Los economistas tienen un modo singular de proceder. Para ellos no hay más de dos clases de instituciones, las artificiales y las naturales.



Cuando crezcan las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués.



Toda crítica comienza por la crítica a la religión.



Las ideas dominantes de una época siempre fueron sólo las ideas de una clase dominante.



La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.



La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables.



El significado de paz es la ausencia de oposición al socialismo.



La religión aporta satisfacciones imaginarias o fantásticas que desvían cualquier esfuerzo racional por encontrar satisfacciones reales.



Utilizado como instrumento por todos los partidos, no tiene nada de raro que el ejército español tomará por algún tiempo el poder en sus propias manos.



El capital es trabajo muerto que, al modo de los vampiros, vive solamente chupando trabajo vivo, y vive más cuanto más trabajo chupa.



Es fácil ser heroico y generoso en un momento determinado, lo que cuesta es ser fiel y constante.



La religión es el gemido del oprimido.



La última fase de una figura histórica mundial suele ser cómica. La Historia sigue este camino para que la humanidad pueda despedirse alegremente de su pasado.



El pauperismo es el hospital del ejército del trabajo.



Cuanto más lejos nos remontamos en la historia, tanto más aparece el individuo y por consiguiente también el individuo productor.



El lujo es lo contrario a lo naturalmente necesario.



¿Qué demuestra la historia del pensamiento sino que la producción intelectual se transforma con la producción material?



Sin la presencia de la lucha de clases, sería difícil justificar la existencia de los sindicatos.



El capital no es una fuerza personal; es una fuerza social.



Abolid la explotación del hombre por el hombre y habréis abolido la explotación de una nación por otra.



Mi objetivo en la vida es destronar a Dios y destruir el capitalismo.



Intenta rodearte de personas que te hagan feliz, que te hagan reír, que te ayuden cuando lo necesitas. Son los que vale la pena preservar en tu vida, puesto que el resto está de paso.



Una idea puede convertirse en una fuerza, cuando se apodera de las masas.



El dinero degrada a todos los dioses del hombre y los convierte en mercancías.



Tiene que haber algo podrido en el corazón mismo de un sistema social, que aumenta su riqueza, sin disminuir su miseria.



Sólo hay una manera de matar al capitalismo: por medio de impuestos, impuestos y más impuestos.



Dado que sólo lo que es material es perceptible, cognoscible, nada se sabe de la existencia de Dios.



Soy una máquina condenada a devorar libros.



El único antídoto para el sufrimiento mental es el dolor físico.



El comunismo comienza donde el ateísmo comienza.



Aunque sea cobarde, es valiente quien puede comprar la valentía.



Es necesario un impuesto sobre la renta pesado, progresivo o graduado para el correcto desarrollo del comunismo.



Las flores imaginarias de la religión adornan las cadenas del hombre. El hombre tiene que deshacerse de las flores, y también de las cadenas.



La producción capitalista no existe para nada, sin el comercio exterior.



Sigue tu propio camino, no importa lo que diga la gente.



El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.



La emancipación del trabajo debe ser una labor de la clase trabajadora.



El escritor puede servir muy bien a un movimiento de la historia como su portavoz, pero no puede, por supuesto, implantarlo.



La sociedad burguesa moderna ha establecido nuevas clases, nuevas condiciones de opresión y nuevas formas de lucha.



En este momento crítico, explota uno de los contagios que anteriormente parecería un absurdo: la epidemia de la superproducción.



Cuando el capital comercial ocupa una posición de supremacía incuestionable, constituye en todas partes un sistema de saqueo.



A los ojos de la filosofía dialéctica, nada se establece por toda la eternidad, nada es absoluto o sagrado.



La llamada “historia del mundo”, no es más que la creación del hombre a través del trabajo humano.



El escritor debe ganar dinero con el fin de ser capaz de vivir y escribir, pero de ninguna manera, debe vivir y escribir con el fin de ganar dinero.



Los propietarios, al igual que todos los hombres, aman cosechar donde nunca sembraron.



Bajo ningún pretexto deben ser entregadas las armas y las municiones; cualquier intento de desarmar a los trabajadores debe ser frustrado, y por la fuerza, si es necesario.



Un hombre no puede convertirse en un niño de nuevo o se convertirá en pueril.



Las revoluciones son las locomotoras de la historia.



Los salarios se determinan por la amarga lucha entre el capitalista y el trabajador.



Aunque el oro y la plata no son dinero por naturaleza, el dinero es, por naturaleza, oro y plata.



Jamás tendremos ni pediremos compasión de usted cuando llegue nuestro turno.



El capital suele ser indiscreto con la salud o con la duración de vida de un obrero, a menos que la sociedad le exija lo contrario.



Los obreros se encuentran organizados como soldados, como soldados del ejército industrial, bajo el poderío de una jerarquía de oficiales y sargentos.



La filosofía griega pareciera haber encontrado algo con lo que una buena tragedia no debe cumplir: un final monótono.



Al hombre íntegro se le dificulta comprender las necesidades de los hambrientos.



Ninguna revolución se hace fuera de la vergüenza. A lo que respondo: La vergüenza ya es una especie de revolución.



Una exuberancia de amigos no conduce a una mejor filosofía de vida.



Tengo una mente, sin llegar a convertirme nunca en cazador, pescador, pastor o crítico.



El esclavo todavía preso de las nociones arcaicas, debería siempre inscribirse en el programa de la rebelión.



Si el dinero es el vínculo que me liga a la vida humana, que liga a la sociedad, que me liga con la naturaleza y con el hombre, ¿No es el dinero el vínculo de todos los vínculos?