Análisis Profundo
Este proverbio advierte que la búsqueda obsesiva de la perfección puede impedirnos aceptar o lograr resultados buenos y satisfactorios. Sugiere que a veces es mejor conformarse con algo funcional y adecuado en lugar de esperar una solución ideal que quizás nunca llegue.
Contexto: Atribuido comúnmente a Voltaire, aunque con variaciones en su formulación original. Se aplica en filosofía, productividad, gestión de proyectos y desarrollo personal como advertencia contra el perfeccionismo paralizante.
Sentimiento: Reflexivo y pragmático
Temas: Filosofía de vida, Psicología, Gestión de proyectos, Desarrollo personal, Productividad