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Idealistas y reformistas se convierten e

Idealistas y reformistas se convierten en verdugos...

Idealistas y reformistas se convierten en verdugos a su vez. El camino a la utopía termina con las escaleras del andamio, el momento interminable de la guillotina.


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  • Nuestra vida sueña con la Utopía. Nuestra muerte logra el Ideal.



  • La utopía es lo imposible, no se hace posible, pero se muestra como necesaria.



  • Cada utopía – vamos a quedarnos con los literarios – se enfrenta al mismo problema: ¿Qué haces con las personas que no encajan?



  • Las utopías tienen su valor —nada tan maravillosamente expande los horizontes imaginativos de las potencialidades humanas— pero como guías para conducir pueden resultar literalmente fatales.



  • Todos los paraísos, todas las utopías están diseñadas por quien no está allí, por la gente que no está permitida para entrar.