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Frases de Vejez

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  • No hay propiamente edad de la vejez. Se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.




  • No me siento viejo porque tenga años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante.




  • No se puede envejecer sin haber recogido un poco de dolor del mundo, porque es lo mismo que llegar a la vejez sin dignidad.




  • Nunca mono viejo hizo una mueca bella.




  • Pocos hay viejos y dichosos.




  • Preferiría ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.




  • Quien no tiene el espíritu propio de su edad padece toda la desgracia de su edad.




  • Respeta las canas: rinde al anciano sabio los mismos homenajes que haces a tu padre.




  • Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir.




  • Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado que por el futuro.




  • Se teme mucho a la ancianidad, que nadie está seguro de poder alcanzar.




  • Ser adulto es estar solo.




  • Si el precio de la sabiduría es la vejez, prefiero ser imbécil.




  • Siempre vieron muchos males los que mucha edad vivieron.




  • Sin los ancianos, el mundo se hubiera parecido a una escuela de párvulos.




  • Sus hechos son los que hacen viejo a un hombre.




  • Toda edad tiene sus propios frutos; hace falta saberlos recoger.




  • Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.




  • Triste es llegar a una edad en que todas las mujeres agradan y no es posible agradar a ninguna.




  • Un joven en años puede ser viejo en horas, si no ha perdido el tiempo.




  • Un hombre joven que todavía no haya llorado es un salvaje, y un anciano que no sepa reírse es un insensato.




  • Un niño es un amor que se ha hecho visible.




  • Un rostro sin arrugas es un pliego de papel en el que no hay nada escrito.




  • Una bella ancianidad es la recompensa de una bella vida.




  • Una juventud sin alegría es con frecuencia un melancólico prólogo de la vejez desolada del misántropo.




  • Vivir demasiado es perder hasta los recuerdos.




  • Y rara vez la suerte en sus vaivenes conforma las edades con los bienes.




  • En muchos aspectos, la infancia es la época más importante de nuestra vida, cuando se gesta nuestra personalidad y se ponen los cimientos de lo que será nuestra futura conducta social.




  • Cuando se tienen veinte años, se cree haber resuelto el enigma del mundo; a los treinta se empieza a reflexionar sobre él y, a los cuarenta, se descubre que es insoluble.




  • Cuando la edad de las pasiones ha pasado, ¿qué otra cosa podemos desear si no es evadirnos de la vida con la menor cantidad posible de dolor? La libertad no es otra cosa que aquello que la sociedad tiene el derecho de hacer y el estado no tiene el derecho de impedir.




  • A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.