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Frases de Jean-Jacques Rousseau

Frases de Jean-Jacques Rousseau

Fue un polímata suizo francófono. Fue un escritor, pedagogo, filósofo.

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Un buen padre vale por cien maestros.



No es tan fácil renunciar a la virtud como se cree; ella atormente durante mucho tiempo a quienes la abandonan.



Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis quitado todo el encanto a la vida.



La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce



El silencio absoluto lleva a la tristeza. Es la imagen de la muerte



La niñez es el sueño de la razón.



Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas.



Hay momentos en que soy tan diferente a mí mismo que podría ser tomado por otra persona, de una personalidad totalmente opuesta.



El que es más lento en hacer una promesa, es el más fiel en mantenerla.



Disminuid los deseos; es como si aumentaseis las fuerzas.



Es demasiado difícil pensar noblemente cuando uno solamente piensa en ganarse la vida.



El primer paso hacia el bien es no hacer el mal.



La bondad del corazón y la equidad de un hombre honesto vale cien veces más que la amistad de un bellaco.



No hacer el bien es un mal muy grande.



Nuestra voluntad siempre es por nuestro propio bien, pero no siempre vemos qué es eso.



El remordimiento duerme durante la prosperidad, pero despierta la amarga conciencia durante la adversidad.



Nadie puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo.



El hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida.



Los mejores fanfarrones suelen ser los mayores cobardes.



Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.



Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.



Gente libre, recordar esta máxima: podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera si se pierde una vez.



Prefiero la libertad con peligro que la paz con esclavitud.



Los remordimientos se adormecen en la prosperidad y se agudizan en los malos tiempos.



La gratitud es un deber que debiera ser recompensado, pero que nadie debe esperar la remuneración.



La gratitud es un deber que debe pagarse, pero ninguno tiene derecho a esperarlo.



La fe es cuestión de geografía.



Asumo el mismo proyecto que Montaigne, pero con un objetivo contrario a su propia naturaleza, porque escribió sus Ensayos sólo para los demás, y yo escribo mis ensueños sólo para mí.



Cuan quiera que el talento natural de un hombre pueda ser, el acto de escribir no se puede aprender todo de una vez.



El remordimiento duerme durante el progreso, pero la conciencia amarga se despierta durante la adversidad.



Aquellos que son más lentos haciendo una promesa son las más fieles en el desempeño de la misma.



Yo siempre he dicho y me sentí que la verdadera diversión no se puede describir.



Quien se sonroja ya es culpable, la verdadera inocencia se avergüenza de nada.



La virtud es un estado de guerra, y para vivir en ella siempre tenemos que luchar contra nosotros mismos.



Puedo no ser el mejor, pero al menos soy diferente.



Yo siempre dije y sentí que el verdadero disfrute no puede ser descrito.



Los héroes no son conocidos por la excelsitud de sus carros; los grandes fanfarrones son por lo general los más cobardes.



¿Cuántos héroes famosos y alegres han vivido un día demasiado largo?



¿Cuántos héroes famosos y de alto espíritu ha vivido un día demasiado largo?



No sabemos lo que es realmente la buena o mala suerte.



No es natural que una mayoría gobierne, una mayoría rara vez puede organizarse y unirse para una acción específica, en cambio, una minoría sí puede.



Los ingleses se creen libres. Ellos son libres sólo durante la elección de los miembros del parlamento.



La mayoría de las naciones, así como las personas son posibles sólo en su juventud; se convierten incorregibles a medida que crecen.



¿Qué sabiduría más grande se puede encontrar que la bondad?



Ningún hombre tiene autoridad natural sobre sus semejantes.



La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a costumbres.



Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre.



Los grandes hombres nunca hacen mal uso de su superioridad. Lo ven y lo sienten y no son menos modestos. Cuanto más tienen, más conocen sus propias deficiencias.



El alma resiste mucho mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada.



La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse.



La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.



Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde.



Es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada.



El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas.



La libertad es la obediencia a la ley que uno mismo se ha trazado.



Renunciar a nuestra libertad es renunciar a nuestra calidad de hombres, y con esto a todos los deberes de la humanidad.



La libertad no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos.



La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir. Nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.



Si la razón hace al hombre, el sentimiento lo conduce.