“Y en sus ojos tenía la mirada del gato que inspira ganas de acariciar pero no ama a nadie, que nunca siente que debe responder a los impulsos que despierta.”
“Cada caricia dejaba mis terminaciones nerviosas sintiéndose tan hormigueantes como si acabaran de ser besadas por una estrella fugaz, aterrizando en mi piel y dejándola tan brillante como una galaxia recién formada.”