“Ningún Santo fue tan altamente arrebatado y alumbrado que antes o después no haya sido tentado. Pues no es digno de la alta contemplación de Dios, el que no es ejercitado en alguna tribulación. Porque suele ser la tentación precedente, señal que vendrá la consolación. Que a los probados en tentación, es prometida la consolación celestial. Al que venciere, dice, dará a comer del árbol de la vida. Dase también la divina consolación, para que el hombre sea más fuerte para sufrir las adversidades.”
Frases de Tomás de Kempis
Análisis Profundo
Este texto, atribuible a la espiritualidad de la 'Imitación de Cristo' (Tomás de Kempis), presenta la tentación no como un fracaso, sino como una prueba necesaria en el camino espiritual. Argumenta que ningún santo estuvo exento de tentaciones, y que estas son un requisito previo para alcanzar la 'alta contemplación de Dios'. La tribulación ejercita y purifica al creyente. El mensaje central es de esperanza: la tentación anuncia la futura consolación divina, y vencerla trae la promesa de la recompensa celestial ('comer del árbol de la vida'). La consolación de Dios se da precisamente para fortalecer al hombre ante las adversidades, creando un ciclo de prueba-fortalecimiento-gracia.
Contexto: El fragmento refleja la espiritualidad cristiana medieval, particularmente la corriente de la 'devotio moderna', que enfatizaba la imitación de Cristo, la humildad y la purificación interior a través de pruebas. El lenguaje y las ideas son muy cercanos a la obra 'Imitación de Cristo', clásico de la espiritualidad atribuido a Tomás de Kempis (c. 1380-1471). El contexto es la vida religiosa y el camino de perfección espiritual, donde las tentaciones son vistas como oportunidades de crecimiento y unión con Dios.
Sentimiento: Esperanzador y alentador
Temas: espiritualidad cristiana, teología de la tentación, Imitación de Cristo, devotio moderna, crecimiento espiritual, consolación divina, Tomás de Kempis