Skip to main content

Nada hay tan elocuente como las lágrima

Nada hay tan elocuente como las lágrimas de una m...

Nada hay tan elocuente como las lágrimas de una mujer; con su debilidad es capaz de avasallarlo todo; el que se presta a escuchar, cerca está de atenderla.


Te pueden interesar también



  • Las palabras, como los rayos X, atraviesan cualquier cosa, si uno las emplea bien.



  • Dícese que los regalos persuaden aun a los dioses.



  • La verdad no tiene nada que ver con el número de personas a las que persuade.



  • Lo más atroz de una esclavitud es orillar al esclavo a creer que no lo es.



  • Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad.