“Lo que la iglesia necesita hoy no es más maquinaria o mejor, no nuevas organizaciones o más y métodos novedosos, sino hombres que el Espíritu Santo pueda usar: Hombres de oración, hombres poderosos en la oración. El Espíritu Santo no viene en maquinaria sino en hombres. Él no unge planes, sino hombres, hombres de oración.”