“La fe y la razón son como dos alas sobre las que el espíritu humano se eleva a la contemplación de la verdad; y Dios ha puesto en el corazón humano el deseo de conocer la verdad —en una palabra, de conocerse a sí mismo— para que, conociendo y amando a Dios, los hombres y mujeres también lleguen a la plenitud de la verdad sobre sí mismos.”