Frases de William Shakespeare

Frases de William Shakespeare

William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés, considerado como el mejor escritor en inglés y el dramaturgo más influyente del mundo. A menudo se le llama el poeta nacional de Inglaterra.

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Hay una divinidad que forja nuestros fines, por mucho que queramos alterarlos.



Hereje no es el que arde en la hoguera. Hereje es el que la enciende.



Asume una virtud si no la tienes.



Vinimos al mundo como hermano y hermano. Y ahora vamos mano a mano, ninguno antes que el otro.



¿Si nos pinchan no sangramos? ¿Si nos hacen cosquillas no reímos? ¿Si nos envenenan no morimos? ¿Y si nos injurian no debemos vengarnos?



Lo bonito y lo feo no existen, es el pensamiento lo que hace que así sean.



La belleza, sin necesidad de valedores, persuade por sí misma los ojos de los hombres.



Mi desolación empieza a crear una mejor vida



Sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos ser.



Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro.



Nada puede venir de la nada.



Ningún legado es tan rico como la honestidad.



La honestidad es la mejor forma de actuar. Si pierdo mi honor, me pierdo a mí mismo.



Ser honesto, como este mundo va, es ser un hombre escogido entre diez mil.



El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia



Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar.



Luchar hasta el último aliento



Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.



Ama a todos, confía en unos pocos, no le hagas mal a ninguno



Malgasté el tiempo. Ahora el tiempo me malgasta a mí



Antes malgastaba el tiempo, ahora es él quien lo hace conmigo.



El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.



No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después.



Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte, los valientes gustan de la muerte una única vez.



Todo es culpa de la luna, cuando se acerca demasiado a la tierra todos se vuelven locos.



No jures por la luna, ya que ella cambia constantemente. Entonces tu amor también cambiara.



Nuestros cuerpos son nuestros jardines. Nuestra voluntad son nuestros jardineros.



El cuerpo es nuestro jardín, la voluntad es nuestro jardinero



No trates de guiar al que pretende elegir por sí mismo su propio camino.



Dios, úneme con una buena bailarina.