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Frases de Truman Capote

Frases de Truman Capote

Fue un literato y periodista estadounidense, autor de la novela Breakfast at Tiffany's (Desayuno en Tiffany's) .

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La disciplina es la parte más importante del éxito.



Todas las personas tienen la disposición de trabajar creativamente. Lo que sucede es que la mayoría jamás lo nota.



La disciplina es el ingrediente más importante del éxito.



El fracaso es el condimento que da sabor al éxito.



El fracaso es el condimento que da al éxito su sabor.



La amistad es una ocupación a tiempo completo si realmente eres amistoso con alguien. No puedes tener demasiados amigos.



El amor, por no tener geografía, no conoce límites.



La amistad es una ocupación a tiempo completo si realmente eres amistoso con alguien. No puedes tener demasiados amigos porque simplemente no sois amigos.



Pocas personas son capaces de demostrar un principio de ética común cuando su deliberación está envenenada de emociones.



Soy alcohólico, drogadicto y homosexual. Soy un genio.



Soy norteamericano y un norteamericano nunca tiene ganas de ser otra cosa.



Una conversación es un diálogo, no un monólogo. Por eso hay tan pocas buenas conversaciones, porque dos conversadores buenos rara vez se reúnen.



Soy hombre de obsesiones más que de pasiones.



Todo buen escritor comienza con un nido de víbora de críticas negativas, como me pasó a mí.



La vida es una buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito.



Las palabras me han salvado siempre de la tristeza.



Todo lo que hace la literatura es un chisme.



Todo fracaso es el que da sabor al éxito.



Cuando Dios te da un don, te da también un látigo. Y ese látigo es para autoflagelarse.



Es mejor mirar hacia el cielo que vivir en él.



El que algo sea cierto no significa que sea conveniente, ni en la vida ni en el arte.



La amistad es una ocupación a tiempo completo si realmente ese alguien es tu amigo. Por eso, no se puede tener muchos amigos, no habría tiempo para todos.



Mis ambiciones más firmes giran todavía alrededor de los cuentos, con ellos me inicié en el arte de escribir.



Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes.



Tengo la sensación de no haber vivido un solo momento de tranquilidad en mi vida, a no ser que cuente el lumbago ocasional.



Por leer me leo hasta las etiquetas de la ropa.



Más lágrimas se derraman por las plegarias respondidas que por las no respondidas.



Las buenas gentes de Kansas quieren matarme y algún verdugo habrá que esté encantado de hacer el trabajo. Matar es muy fácil.



El amor es una cadena de amor, pues la naturaleza es una cadena de vida.



El buen gusto es la muerte del arte.



Lo que más me apena es la innecesaria soledad de mi infancia.



Me divierte hablar en televisión de las cosas sobre las que no me gusta escribir.



Claro que la imaginación siempre puede abrir cualquier puerta, girar la llave y dejar paso al terror.



Para mí, el mayor placer de la escritura no es el tema que se trate, sino la música que hacen las palabras.



El estado de ánimo del hombre que firma un seguro de vida es semejante al del que firma su testamento: por fuerza piensa en la muerte.



Porque mientras estás en esta vida, siempre tienes algo esperándote y aunque lo sepas y sepas, además, que es algo malo, ¿Qué le vas a hacer? No puedes dejar de vivir.



En el colegio sólo aprendemos a reconocer las palabras y a escribirlas; Pero la aplicación de esas palabras a la vida real es algo que sólo la vida y la experiencia nos pueden enseñar.



Nos encontramos un día junto al río, y ya está. Los dos somos independientes. Nunca nos habíamos prometido nada.



Enemigo suyo era todo aquel que fuese lo que él hubiera querido ser o que tuviese algo que él hubiese querido hacer.



Los militares no pierden el sueño. Asesinan y encima les ponen medallas.



Navidad. ¡Jesús! Sencillamente, no lo puedo soportar. Este año no esperes una tarjeta mía. No voy a enviar ninguna.



Es fácil no hacer caso de la lluvia si se posee un impermeable.



Y gracias. Por salvarme la vida. Eres maravillosa. Única. Te amo.



La escritura dejó de ser divertida cuando descubrí la diferencia entre el escrito bueno y malo.



Nada es tan común como creer que los demás tienen parte de culpa de nuestros fracasos.



¿Qué es la vida? Es el brillo de una luciérnaga en la noche. Es el hálito de un búfalo en invierno. Es la breve sombra que atraviesa la hierba y se pierde en el ocaso.



Arrugas y huesos, canas y diamantes: me muero de ganas de que llegue ese momento.



Un día, comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble, pero implacable amo.



El individuo rigurosamente supersticioso es también casi siempre un creyente ciego en el destino.



No puedes follarte a un tío y cobrar sus cheques sin al menos intentar convencerte a ti misma de que le quieres.



Jamás me acostumbraré a nada. Acostumbrarse es como estar muerto.



No es ninguna vergüenza tener la cara sucia, la vergüenza es no lavársela nunca.



No se atrevería a matarle las pulgas a un perro. Se limitaría a atropellarlo.



No hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen.



Se rió y me dijo que no creía ni en el cielo ni en el infierno, sólo en polvo sobre polvo.



A los ricos no los ahorcan nunca. Sólo a los pobres y sin amigos.



Porque recuerda esto: si un pájaro llevará la arena, grano a grano, de un lado a otro del océano, cuando la hubiera transportado toda, eso sólo sería el principio de la eternidad.



La amé tanto como para olvidarme de mí mismo, de mis autocompasivas desesperaciones, y contentarme pensando que iba a ocurrir una cosa que a ella la hacía feliz.



Cuando alguien te da su confianza, siempre te quedas en deuda con él.



Las cosas no salen siempre como uno quiere, a veces salen al revés.



No es cuestión de fidelidad a los propios conceptos, es cuestión de compromiso para poder seguir siendo un individuo sin la constante amenaza de las presiones convencionales.



El cerebro puede tomar consejos, pero no el corazón.



Es imposible que un hombre que goza de libertad imagine lo que representa estar privado de ella.



No se puede culpar a un escritor por lo que dice un personaje.



Hay que aprender tanto, y de tantas fuentes: no sólo de los libros, sino de la música, de la pintura y hasta de la simple observación de todos los días.



El amor, al no tener la geografía, no conoce fronteras.



Un silencio se prolongó en el aire y una carcajada lejana se esparció por el vagón, cortada en rebanadas iguales.



La mayoría de la gente que se hace tatuajes tiene algún sentimiento de inferioridad e intenta así crear una marca de virilidad en sí mismo.



Mike Jagger se mueve como si hiciera la parodia de la mezcla de una majorette y Fred Astaire.



Los pueblos son lo mejor para pasar la Navidad; enseguida se crea el ambiente y su influjo los hace revivir.



Somos libres de hacer y decir lo que queramos, siempre que esta libertad de palabra y acción no perjudique al prójimo.



Hay, en el convencionalismo, una dosis considerable de hipocresía.



Cada pocos años nuestros cuerpos experimentan una remodelación completa; tanto si es deseable como si no lo es, nada más natural que el que cambiemos.



Toda la literatura es chisme.



No me importa lo que digan de mí, siempre y cuando no es cierto.



Tengo esta idea de hacer un serio trabajo grande-sería precisamente como una novela, con una sola diferencia: cada palabra de ello sería cierto de principio a fin.