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Frases de Séneca

Frases de Séneca

Fue un filósofo, político, orador y escritor romano conocido por sus obras de carácter moralista.

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El amor en esencia es fuego espiritual.



Incluso mientras enseñan, los hombres aprenden.



Hace falta una vida para aprender a vivir



Para saber algo, no basta con haberlo aprendido.



Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo.



Gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno.



Cosas que eran difíciles de superar son dulces de recordar.



Al que la razón no pudo dar remedio, muchas veces se lo dio la paciencia.



Una de las más bellas cualidades de la verdadera amistad es entender y ser entendido.



Es más apropiado para un hombre reírse de la vida que lamentarse.



El amigo es quien abraza un secreto siendo nuestro seguro cómplice, quien ablanda la angustia, quien aconseja en una decisión, y sobre todo, quien alegra y conforta.



El amor sólo con amor se consigue; si quieres ser amado, empieza por amar.



La virtud no necesita de adornos extraños; ella tiene en sí misma su máximo ornato. La virtud que se adorna y alaba ya tiene un defecto.



La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias.



La embriaguez no crea los vicios; no hace más que ponerlos en evidencia.



No hay bien alguno que no nos deleite si no lo compartimos.



Mal consuelo es tener amigos de desgracia.



La lealtad constituye el más sagrado bien del corazón humano.



La lealtad que es comprada con dinero, puede ser superada por el dinero.



Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.



No hay poder más grande que el auténtico cariño.



No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.



El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.



En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.



El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores.



El odio abiertamente profesado carece de oportunidad para la venganza.



Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.



Ningún descubrimiento se haría ya si nos contentásemos con lo que sabemos.



La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.



Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérela, pues, en todo lugar.



No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros.



No hay más calma que la engendrada por la razón.



El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.



Ningún viento es favorable para el que no sabe dónde va.



Mientras vivas, sigue aprendiendo cómo vivir.



El deseo de sanarse ha sido siempre la mitad de la salud.



No podemos evitar las pasiones, pero si vencerlas.



Toda arte es imitación de la naturaleza.



Mucho se descubre en su rostro el temeroso.



Flaqueza es temer lo que nunca experimentamos.



Ingrato es el que por miedo es agradecido.



El miedo se pinta en el rostro.



Si quieres que tu secreto sea guardado, guárdalo tú mismo.



No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.



Mantenerse a sí mismo a salvo no significa enterrarse a sí mismo.



Preguntémonos, cuando nos cueste trabajo dejarnos conmover, cuán poco felices seríamos si los demás fueran inexorables hacia nosotros



Los deseos en nuestra vida forman eslabones y esos eslabones hacen una larga cadena llamada esperanza.



Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.



No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho.



El no querer es la causa, el no poder el pretexto.



No hacemos las cosas porque son difíciles; son difíciles porque no nos atrevemos



Los deseos de nuestra vida forman una cadena cuyos eslabones son las esperanzas.



Si un hombre no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le será favorable.



El deseo de curarse siempre ha sido la mitad de la salud



El honor prohíbe acciones que la ley tolera. El juez honesto condena las reprobables, pero no odia. La ley debe mandar, no polemizar.



Ninguna propensión maligna del corazón humano es tan poderosa que no pueda ser dominada por la disciplina.



La diligencia es una gran ayuda para el que posee un mediocre ingenio.



No es el hombre que tiene poco, sino el que ansía más el que es pobre.



Acomodarse con la pobreza es ser rico. Se es pobre, no por tener poco, sino por desear mucho.



No consiste la pobreza en poseer pocas cosas, sino en dejar de poseer otras muchas.



El mejor límite para el dinero es el que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.



La recompensa de una buena acción es haberla hecho.



No hay ninguna cosa buena que no tenga su base en la razón.



El que recibe lo que no puede pagar, engaña.



La voluntad es la que da valor a las cosas pequeñas.



Dos veces muere el que a voluntad de otro muere.



Nadie es más virtuoso que el que prefirió perder la reputación por no perder la conciencia.



De ningún castigo deberíamos hacer más caso que de nosotros mismos.



Dos veces vence quien en la victoria se vence a sí mismo.



Vencer sin peligro es igual a ganar sin gloria.



La religión es considerada por la gente común como verdadera, por los sabios como falsa y por los gobernantes como útil.



El que es valiente es libre.



No nos atrevemos a muchas cosas porque sean difíciles, son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.



El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.



Echarás de menos los males a los que hoy buscas remedio.



La malicia bebe la mayor parte de su veneno.



Para hacer callar a otro comienza por callarte tú.



Nuestro defecto es aprender más en la escuela que en la vida.



Nadie ha conservado jamás largo tiempo un poder ejercido con la violencia.



No tengamos envidia de los que están encaramados, porque lo que nos parece altura es despeñadero.



El más poderoso es aquel que se tiene a sí mismo en control.



La visión más valiente del mundo es ver a un hombre que lucha contra la adversidad.



La suerte es solo cuestión de oportunidades de preparar encuentros.



Parte de la curación está en la voluntad de sanar.



Una de las cualidades más bellas de la verdadera amistad es comprender y ser comprendido.



Cuando uno es amigo de sí mismo, lo es también de todo el mundo.



Si quieres vivir feliz, no te importe que te crean tonto.



El poder de la mente es incosquistable.



Un hombre es tan desgraciado como él cree que lo es.



Dar consejos al hombre avisado es superfluo; darlos al ignorante es poca cosa.



La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.



La mente tarda en olvidar lo que le ha llevado mucho tiempo aprender.



Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida.



Procuremos olvidar lo que traído a la memoria nos entristece.



La rabia, si no es restringida, es frecuentemente más dolorosa para nosotros que la lesión que la provoca.



Si el enojo no es contenido, frecuentemente es más doloroso para nosotros que la lesión que lo provoca.



Si quieres ser amado, ama tú.



Necesaria es la experiencia para saber cualquier cosa.



El esfuerzo llama a sí a los mejores.



Nada es más contrario a la curación que el cambiar frecuentemente de remedio.



Dejarás de temer cuando dejes de esperar.



El colmo de la infelicidad es temer algo cuando nada se espera ya.



Es rey quien nada teme, y rey quien nada desea; cada cual puede regalarse con este reino.



La buena suerte libra a muchos del castigo, pero a nadie le libra del miedo.



Si no queréis temer nada, pensad que todas las cosas son de temer.



La confianza produce muchas veces la lealtad.



La fidelidad que ha sido comprada con dinero puede ser vencida por el dinero.



Todo el arte no es más que la imitación de la naturaleza.



Una vida feliz es aquella que está en sintonía con su propia naturaleza.



No nos atrevemos porque las cosas sean difíciles, son difíciles porque no nos atrevemos.



La venganza es una palabra inhumana.



La tristeza generalmente resulta de una de las siguientes causas: cuando un hombre no tiene éxito o cuando se avergüenza de su éxito..



Es una práctica de multitudes ladrar a hombre eminentes, como los perros pequeños ladran a extraños.



La adversidad es ocasión de virtud.



De torpes deleites no queda sino el arrepentimiento,



A veces incluso vivir es un acto de coraje.



Nada es más honorable que un corazón agradecido.



Una de las cosas más hermosas de la verdadera amistad es poder entender y ser entendido.