“Existe una simulación de la inteligencia, como hay una simulación de la virtud.”
Remy de Gourmont: El Pensador del Simbolismo Francés
Fue un novelista, periodista y crítico de arte francés.
Biografía: Remy de Gourmont (1858-1915) fue un escritor, crítico y filósofo francés, figura central del movimiento simbolista. Co-fundador de la influyente revista Mercure de France, su obra explora la decadencia, la sensualidad y la crítica cultural desde una perspectiva intelectual y esteticista.
Estilo Literario: Simbolismo, decadentismo, prosa poética, ensayo crítico, esteticismo, intelectualismo refinado con toques de sensualidad y pesimismo cultural.
Tono / Sentimiento: intelectual, refinado, ligeramente pesimista, esteticista, crítico
Contexto Histórico: Activo durante la Belle Époque francesa (finales del siglo XIX - principios del XX), en el apogeo del simbolismo y el decadentismo. Su obra refleja la crisis de valores finisecular, el desencanto burgués y la búsqueda de nuevas formas estéticas frente al naturalismo dominante.
Datos Curiosos:
- Sufrió lupus que le desfiguró el rostro, llevándole a una vida de reclusión intelectual.
- Fue el primer crítico en defender a Marcel Proust cuando era desconocido.
- Su ensayo 'Física del amor' mezcla ciencia y erotismo de manera innovadora para su época.
Obras Clave: Sixtine, El culto a los ídolos, El problema del estilo, Física del amor, Promenades littéraires
“La industria ha operado contra el artesano a favor de la polea, y también en favor del capital y contra el trabajo. Toda invención mecánica alguna ha sido más perjudicial para la humanidad de un siglo de guerra.”
“El arte incluye todo lo que estimula el deseo de vivir; la ciencia incluye todo lo que agudiza el deseo de saber. El arte, incluso el más desinteresado, el más desencarnado, es el auxiliar de la vida.”
“Saber lo que todo el mundo conoce es como no saber nada. El saber comienza allí donde el mundo comienza a ignorar. Asimismo, la verdadera ciencia está más allá de la verdadera ciencia.”
“Hemos llegado a tal punto de imbecilidad que consideramos el trabajo no sólo como honroso, sino como sagrado, siendo así que no es otra cosa que una triste necesidad.”