× Amor Amistad Cumpleaños Família Tristeza Motivación Reflexión Buenos Días Religión Otros temas Autores

Frases de Pancho Villa

Frases de Pancho Villa

Fue uno de los jefes de la Revolución mexicana,​ cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen del entonces presidente Victoriano Huerta.

84


El alcohol mata a los pobres y la educación los salva.



Yo prefiero pagar primero a un maestro y después a un general.



Es justo que todos aspiremos a ser más, pero también que todos nos hagamos valer por nuestros hechos.



No soy un hombre educado. Nunca tuve la oportunidad de aprender algo, excepto cómo pelear.



He logrado que los alumnos y los profesores estén contentos en canutillo: a los chamacos, proporcionándoles todo lo necesario para que se instruyan; a los maestros, respetándolos como yo los respeto y pagándoles con puntualidad.



A Madero lo vi chico de cuerpo, pero grande de alma.



Conceptúo que las principales desgracias acaecidas en mi país, han sido a iniciativa de los gringos, y los llamo así porque no los puedo ver ni en pintura.



El país debe ser gobernado por alguien que realmente quiera a su gente y a su tierra, y que comparta la riqueza y el progreso.



Parral me gusta hasta pa’ morirme.



En esta época hay muchos políticos ambiciosos, que ningún bien hacen a mi raza; pasan el tiempo discutiendo tonterías y robándose el dinero que le pertenece al pueblo.



Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte.



Sería magnífico, yo creo, ayudar a hacer de México un lugar feliz.



No crean ustedes que el que haya yo asumido esta actitud de paz, sea porque no puedo sostenerme. Villa puede sostenerse el tiempo que quiera.



Antes de la Revolución, yo en Chihuahua tenía cinco expendios de carne, dos lecherías, y una tienda que me dejaban cien pesos diarios, libres. Todo lo perdí.



Un cura es un hombre de negocios como cualquier otro.



Si le siguen tocando los tompiates al pueblo de este país nos vamos a levantar y les vamos a dar en la madre.



Mientras era leñador tuve muy pocos amigos y mis conversaciones las sostenía conmigo mismo, cuando no era con el burro, mi amigo de siempre.



Aquí en este lugar, juro que pelearé hasta lo último por esos ideales; que mi espada ha pertenecido, pertenece y pertenecerá al pueblo. Me faltan palabras…



No quiero ser como muchos que andan reclamando que les paguen lo que perdieron. En estos tiempos no es patriótico hacer reclamaciones. Yo estoy en silencito. ¡Tal vez, algún día, reclame!



Los hombres no olvidarán que Pancho Villa fue leal a la causa de la gente.



Vinieron como águilas, y se van como gallinas mojadas.



Esos son los únicos títulos que sí reclamo, porque me pertenecen, porque he sabido conquistarlos al precio de mi sangre y de mis constantes esfuerzos.



Hay miles de mexicanos partidarios míos que están silencitos porque saben que no estoy metido en política.



En nuestro país quienes se dedican al bandidaje son los terratenientes, los rurales y los generales de Porfirio Díaz. La gente humilde como yo lucha por la justicia y por una suerte mejor.



Aburrido de ser leñador me hice luchón en el comercio.



Cuando pasé esta mañana por … calle, vi a un grupo de niños. Pongamos allí una escuela.



Cuando fui gobernador de Chihuahua, el primer mes de gobierno se construyeron cerca de 50 escuelas. Yo no fui a una, pero sabía cual es la importancia de la educación para salir adelante.



Ya es tiempo de que los prejuicios acaben, de que la sociedad se establezca sobre bases más sólidas, más naturales, más sabias, más justas y más nobles.



Mi padre murió cuando todos éramos muy pequeños.



Este (su hijo Agustín) es el que quiero que sea doctor. El otro, Octavio, militar, y el más chico, Panchito, de siete meses, será abogado.



La igualdad no existe, ni puede existir. Es mentira que todos podamos ser iguales; hay que darle a cada quien el lugar que le corresponde.



Soy un soldado de verdad. Yo puedo movilizar 40 mil soldados en 40 minutos.



Qué sería del mundo si todos fuéramos generales, si todos fuéramos capitalistas o todos fuéramos pobres.



Yo, Pancho Villa, fui un hombre leal que el destino trajo al mundo para luchar por el bien de los pobres, y que nunca traicionaré ni olvidaré mi deber.



Yo muy bien comprendo que la guerra la hacemos nosotros los hombres ignorantes, y la tienen que aprovechar los gabinetes.



Fusílenlo, después averiguamos.



La incultura es una de las desgracias más grandes de mi raza. La educación de los hijos de mi raza es algo que no debe pasar inadvertido para los gobernantes y para los ciudadanos.



Tengo el deber de informarle que Pancho Villa se encuentra en todas partes y en ninguna a la vez.



Compañeros de armas y señores. No crean ustedes que el que les va a hablar es un filósofo, soy un hombre de pueblo, pero ustedes comprenderán que estos hombres cuando hablan, hablan con el corazón.



Yo sería de aquella religión que no me hiciera tonto.



Yo no soy católico, ni protestante, ni ateo. Soy librepensador.



¿Qué sería del mundo si todos fuéramos pobres? Tiene que haber gente de todas calidades. El mundo, amigo, es una tienda de comercio donde hay propietarios, dependientes, consumidores y fabricantes.



No me dejen morir así, digan que dije algo.



Yo he andado entre millones de onzas de oro, y nunca, se lo juro, me he robado nada. Si lo hubiera hecho, como muchos, ¡Francisco Villa había sido una vergüenza de su raza!



Nunca al problema educativo se le ha dado la atención necesaria.



No fui a la escuela ni un día en toda mi vida.



Mijo, necesitábamos gente como tú, así grandotes de espalda ancha para cargar.



Obregón no desconfía de mí, sabe que Francisco Villa tiene palabra.



Si mi madre se retrasa 24 horas más de parto, nazco adivino.



Cuando se establezca la nueva República, no habrá más ejército en México. Los ejércitos son los más grandes apoyos de la tiranía. No puede haber dictador sin su ejército.



Mi señor padre, don Agustín Arango, fue hijo natural de Jesús Villa.