Análisis Profundo
Esta frase sugiere que el amor inicial suele ser idealizado y pasional ('ciego' a los defectos), pero el matrimonio, al implicar convivencia y realidad diaria, hace que las personas vean con claridad tanto las virtudes como los defectos de su pareja.
Contexto: Refrán popular de origen desconocido que critica humorísticamente la transición del romance idealizado a la realidad conyugal. Se usa comúnmente en conversaciones sobre relaciones, compromiso y expectativas en el amor.
Sentimiento: Irónico y reflexivo
Temas: Amor, Matrimonio, Relaciones de pareja, Filosofía popular, Ironía social