“Una vez que se acepta la constatación de que incluso entre los seres humanos más cercanos continúan distancias infinitas, puede crecer un maravilloso convivir uno al lado del otro, si logran amar la distancia entre ellos que hace posible que cada uno vea al otro entero contra el cielo.”
“Cuando mis pensamientos están ansiosos, inquietos y malos, me voy a la orilla del mar, y el mar los ahoga y los manda lejos con sus grandes sonidos anchos, lo purifica con su ruido, e impone un ritmo sobre todo lo que en Mí es desorientado y confundido.”