“Yo soy responsable. Aunque es posible que no pueda evitar que ocurra lo peor, soy responsable de mi actitud hacia las inevitables desgracias que oscurecen la vida. Suceden cosas malas; cómo respondo a ellos define mi carácter y la calidad de mi vida. Puedo elegir sentarme en una tristeza perpetua, inmovilizada por la gravedad de mi pérdida, o puedo elegir levantarme del dolor y atesorar el regalo más preciado que tengo: la vida misma.”