“Si existiera una danza ritual del andrógino, el Tai chi, tal y como lo interpreta este maestro podría ser esa danza. No es una danza ni masculina, ni femenina. Tiene la fuerza y la gracia de ambas.”
“Al principio me atraía mucho el Tao Te Ching, la filosofía taoísta. Me ayudaba a tratar el equilibrio de estas cuestiones externas e internas con mi vida de ajedrez.”