“La primera vez que me dieron dinero para comprar yo misma, tenía 13 años y me quedaba con mi madrina en Nueva York. Fui a Clinique y compré el programa de acné de tres pasos y me sentí tan mayor.”
“Había un lince en el zoo que se llamaba Tove y del que me enamoré totalmente. Fue mi querida madrina la que decidió llamarme Tove Lo, por ese lince. Se me quedó.”
“¿No se supone que las hadas madrinas son agradables y te hacen sentir mejor contigo mismo? …No, estás confundiendo a las hadas madrinas con las dependientas.”