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Frases de Hambre

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  • Mi conturbado espíritu se regocija con la visión de un porvenir en que no habrá un sólo hombre que diga tengo hambre, en que no haya quien diga no sé lee, en que en la tierra no se oiga más el chirrido de cadenas y cerrojos.




  • Hasta Navidad, ni hambre, ni frío pasarás.


  • Las frases de hambre son una forma creativa de expresar el deseo de comer algo. Estas frases pueden ser graciosas, tristes o incluso provocativas. De hecho, algunas de ellas se han convertido en verdaderos clásicos de la comida.



  • Si fuera fácil resolver el problema del hambre, no tendríamos hambre.




  • Nadie quiere besar cuando tiene hambre.




  • Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.




  • París es la única ciudad del mundo donde morirse de hambre es todavía considerado un arte.




  • El sueño alimenta cuando no se tiene qué comer.




  • Para quien se está muriendo de hambre la realidad no es huidiza es algo que está allí. Se puede filosofar mucho acerca de la realidad, de si lo que vemos es lo que es y todo eso, pero hay que reflexionar sobre los hechos que tienen que ver con la situación del mundo.




  • Entre espiga y espiguilla, hambre amarguilla.




  • Tripa vacía, (ni ilusión, ni alegría / corazón sin alegría).




  • Con tripas vacías, no hay alegrías.




  • En panza llena, no hay pena, y en panza vacía, no hay alegrías.




  • No es lo mismo hambriento, que hambrón.




  • Todos los pobres tienen la libertad de morirse de hambre bajo los puentes de París.




  • Por hambre yo entiendo esa falta espantosa de todo el ser, ese vacío atenazador, esa aspiración no tanto a la utópica plenitud como a la simple realidad: allí donde no hay nada, imploro que exista algo.




  • El hambre es una fuerza poderosa. Y cuando ya no se tiene nada que perder, los hombres se vuelven irracionales y están dispuestos a lo que sea con tal de sobrevivir.




  • Cuando no tenga más nada que comer todo me parecerá delicioso.




  • Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas, cicatrices y heridas, señales y recuerdos del hambre, contra tantas barrigas satisfechas: cerdos con un origen peor que el de los cerdos.




  • El que ganó dinero pronto, si pronto no lo ahorra, pronto pasará hambre.




  • Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.




  • Mala es el hambre, peor es la sed, si una mata, la otra también.




  • No hay mejor salsilla, que la hambrecilla.




  • El primero que procuró a los pobres el arte y medios de alimentarse, hizo miserables a muchos; más sencillo hubiera sido que aquél, a quien la vida es difícil, se hubiera muerto prontamente.




  • La mejor salsa es el hambre.




  • Nadie puede ser sensato con el estómago vacío




  • No hay cosa más inoportuna que el maldito estómago que nos incita por fuerza a acordarnos de él, y aun al que está muy afligido y con un gran pesar en las mientes, como yo ahora tengo el mío, lo fuerza a comer y beber. También a mí me hace olvidar todos los males, que he padecido; y me ordena llenarlo.




  • El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.




  • Mientras puedas encontrarte, no te morirás de hambre.




  • El mago hizo un gesto y desaparecio el hambre, hizo otro gesto y desaparecio la injusticia, hizo otro gesto y se acabo la guerra. El politico hizo un gesto y desaparecio el mago.




  • El dinero envenena cuando se tiene y mata de hambre cuando se carece de él.




  • Las dietas me dan hambre.




  • Tengo tanta hambre que mi culo va mordiendo la hierba.




  • El hambre hace salir al lobo del bosque.




  • En tu hambre mandas tú.




  • El arma de los imperialismos es el hambre. Nosotros, los pueblos sabemos lo que es morir de hambre.




  • Un estómago que trabaja en falso amanece pronto.




  • Un pueblo hambriento no atiende razones, ni se pacifica con la justicia, ni se doblega ante ninguna súplica.




  • La madurez de una persona es siempre proporcional a las penurias y al hambre que pasa.




  • El hambre es una maldición que acecha cada día y el estómago es un abismo sin fondo, un agujero tan grande como el mundo.




  • Los verdaderos pobres que merecen compasión y socorro, sólo son los que por motivo de edad o de salud se encuentran imposibilitados para ganar el pan con el sudor de su rostro. Todos los demás están obligados a trabajar de una o de otra manera, y si no trabajan y tienen hambre, es por culpa suya.