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Frases de Walter Savage Landor

Frases de Walter Savage Landor

Fue un poeta y escritor inglés en su idioma materno y en latín, relacionado con la escuela lakista.

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  • Muchas leyes hacen hombres malos, y hombres malos hacen muchas leyes.



  • La lectura no es más que una conversación silenciosa.



  • A menudo suponemos que sufrimos de ingratitud, mientras que en realidad sufrimos de amor propio.



  • Los gatos piden con claridad lo que quieren.



  • Los gatos, al igual que los hombres, son aduladores.



  • Los reyes jamás muestran piedad de nadie sino cuando tratan de hacer traidores.



  • No hay nada en la tierra divina, excepto la humanidad.



  • El estudio es la perdición de la infancia, el aceite de la juventud, la indulgencia de la edad adulta, y una restauración en la vejez.



  • La vanidad propia le dice al hombre qué es honor. La conciencia le enseña qué es justicia.



  • Demorar la justicia es injusticia.



  • Los escritos de los sabios son las únicas riquezas que nuestra posteridad no podrá malgastar.



  • El verdadero hombre feliz es aquel que sabe distinguir las fronteras entre el deseo y el bienestar, y se mantiene firmemente sobre el terreno más alto.



  • Sé que pueden llamarme orgulloso, pero odio las multitudes.



  • La soledad es la sala de audiencias de Dios.



  • ¡Oh música! cómo me entristece que la imprudencia, la intemperancia, la glotonería abran sus cauces en tu sagrada corriente.



  • La avaricia no es para el cobre, ni la ambición para el oro; pero cada uno poseería lo que les ordena.



  • La avaricia no es más que ambición en zancos y enmascarados.



  • La música es un regalo de Dios para el hombre, el único arte del cielo entregado a la tierra, y el único arte de la tierra que llevamos al cielo.



  • No existe indicio más cierto de estrechez espiritual, de estupidez y de arrogancia, que el permanecer apartado de quienes piensan de diferente manera que nosotros.



  • En la guerra quedan satisfechos sumamente pocos deseos humanos, y de éstos, precisamente los más odiosos.



  • La ausencia aviva nuestro amor y enaltece nuestros afectos. La ausencia es la madre invisible e incorpórea de la belleza ideal.



  • Los Tirrenios son una nación muy orgullosa y muy antigua, y como todas las naciones orgullosas y antiguas, sobresalen principalmente en el arte de saber hacerse agradable la vida.



  • La cortesía es por sí misma una fuerza.



  • Las gentes dichosas ni dicen ni oyen decir nunca ¡adiós!