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Frases de Sun Tzu

Frases de Sun Tzu

Fue un general, estratega militar y filósofo de la antigua China. El nombre por el que lo conocemos es en realidad un título honorífico que significa «Maestro Sun».

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Un líder lidera dando ejemplo, no por la fuerza.



Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos más cerca.



Lo que los antiguos llaman un luchador astuto es aquel que no sólo gana, sino que resalta por ganar con sencillez.



Dominar al enemigo sin luchar es la cima de la habilidad.



En medio del caos también hay oportunidad.



Con luchar y ganar todas las batallas no logras la excelencia suprema. La excelencia suprema consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar.



Aquel que sepa cuándo luchar y cuándo no, ganará.



La victoria está reservada para aquellos que están dispuestos a pagar su precio.



El coraje sobre todas las cosas es la primera cualidad de un guerrero.



Cuando el mundo está en paz, un caballero mantiene su espada a su lado.



Deja que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando te muevas, cae como un rayo.



El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza.



El arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin tener que pelear.



El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar.



Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar.



Si conoces al enemigo y a ti mismo, no debes temer el resultado de un ciento de batallas.



Sé extremadamente sutil, incluso hasta el punto de lo informe. Sé extremadamente misterioso, incluso hasta el punto de la ausencia de sonido. De esta manera podrás ser el director del destino de tu oponente.



Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar.



Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa.



Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes vencer.



Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y luchar.



Si las instrucciones no son claras y las explicaciones y órdenes no son confiadas, la falta es del general.



Aparenta inferioridad y estimula su arrogancia.



El general abarca las virtudes de sabiduría, sinceridad, humanidad, coraje y ser estricto.



Nunca se debe atacar con cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan.



La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.



La oportunidad de asegurarnos contra la derrota esta en nuestras propias manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo la provee él mismo.



Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso.



Que la velocidad sea la del viento, y el ser compacto como lo es un bosque.



El combatiente inteligente impone su voluntad en su enemigo, pero no permite que la voluntad de su enemigo le sea impuesta.



El que sabe cuándo puede volar y cuándo no, será victorioso.



La rapidez es la esencia de la guerra.



Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y podrás pelear en cien batallas sin un desastre.



No hay ejemplo de una nación que se beneficie de la guerra prolongada.



He oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas, pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo.



Considera a tus soldados como a tus hijos y te seguirán hasta los valles más profundos; míralos como tus propios amados hijos y estarán a tu lado incluso en la muerte.



Pelear y conquistar en todas las batallas no es la suprema excelencia; la suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar.



Todo hombre puede ver las tácticas que uso donde conquisto, pero lo que nadie puede ver es la estrategia que envuelve a la victoria.



Para poder vencer al enemigo, todo el mando militar debe tener una sola intención y todas las fuerzas militares deben cooperar.



Prohíbe los augurios para evitar las dudas.



Ganar cien veces en cien batallas no es el apogeo de la habilidad. Someter al enemigo sin pelear es el apogeo de la habilidad.



La invencibilidad radica en la defensa; la posibilidad de la victoria en el ataque.



Si estas lejos del enemigo, hazle creer que estas cerca.



El que es prudente y esta a la espera de un enemigo que no lo es, será victorioso.



Puedes ganar cuando nadie puede entender en ningún momento cuáles son tus intenciones.



Confróntalos con la aniquilación y sobrevivirán; sumérgelos en una situación mortal y vivirán. Cuando la gente esta en peligro, son capaces de luchar por la victoria.



El general que gana la batalla hace muchos cálculos antes de pelear. El general que pierde hace pocos cálculos.



La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso.



En el arte práctico de la guerra, lo mejor de todo es tomar entero e intacto el país del enemigo; hacerlo añicos y destruirlo no es tan bueno.



Los buenos luchadores de antaño primero se ponen bajo la posibilidad de ser derrotados y entonces esperan a una oportunidad para derrotar al enemigo.



Por tanto, lo que es de suprema importancia en la guerra es atacar la estrategia del enemigo.



La calidad de la decisión es como la redada a buen tiempo de un halcón, lo que le permite atacar y destruir a su víctima.



Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.



El que llega primero al campo de batalla espera fresco la llegada del enemigo para combatir. Quien llega tarde al campo de batalla tiene que apresurarse y llega exhausto al combate.



Es esencial buscar los agentes de los enemigos que han venido para espiarte y sobornarlos para servirte a ti. Dale instrucciones y cuida de ellos. Entonces, el doble de agentes son reclutados y usados.



Si tanto tu enemigo como tú sois ignorantes, entonces estáis en un certero peligro.



No se puede obtener la verdad de los espías sin sutileza.



Si la lucha asegura la victoria, entonces debes luchar, incluso si el gobernador lo prohíbe; si la lucha no asegura la victoria, entonces no debes luchar incluso por orden del gobernante.



El general que avanza sin codiciar la fama y se retira sin temer la desgracia, cuyo solo pensamiento es proteger a su país y dar un buen servicio a sus soberanos, es la joya del reino.



Nunca ha habido una guerra prolongado de la que un país se haya beneficiado.



Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti.



Si sabemos que nuestros propios hombres están en condición de atacar, pero no son conscientes de que el enemigo no esta abierto a atacar, solo hemos recorrido medio camino hacia la victoria.



Solo los gobernantes iluminados y los generales sabios usan la mayor inteligencia del ejército para espiar, y por tanto consiguen grandes resultados.



Las operaciones secretas son esenciales en la guerra; a través de ellas se basa el ejército para hacer todos sus movimientos.



Para que perciban las ventajas de derrotar al enemigo, deben tener sus recompensas.



Si nuestros soldados no están cubiertos con dinero, no es porque detesten la riqueza; si sus vidas no son excesivamente largas, no es porque no se sientan inclinados hacia la longevidad.



Cuando los rehenes son enviados con elogios, es una seña de que el enemigo desea una tregua.



El gobernante iluminado es atento y el buen general esta lleno de cautela.



En el miedo del caos existe también la oportunidad.



Preocúpate por la aprobación de las personas y serás su prisionero.



Deja que tus planes seas oscuros e impenetrables como la noche, y cuando hagas tu movimiento, golpea como el rayo.



Toda guerra es engaño.



Quien desea luchar debe primero saber el costo.



Si tu enemigo es de temple colérico, busca irritarlo. Pretende ser débil, para que así crezca en arrogancia.



Para conocer a tu enemigo debes convertirte en su amigo.



Las oportunidades se multiplican conforme se van aprovechando.



Puedes asegurarte de que tus ataques siempre golpeen si solo atacas los puntos desprotegidos.



Aquel que puede modificar sus tácticas en función de su oponente y así conseguir la victoria, podrá ser llamado capitán nacido del cuerno del cielo.



¿Puedes imaginar lo que haría si pudiera hacer todo lo que puedo?



Estrategia sin tácticas es el camino más lento hacia la victoria. Tácticas sin estrategia es el sonido que precede a la derrota.



Un líder lidera con su ejemplo, no con su fuerza.



En la superioridad numérica está la economía de la fuerza.



Las personas deberían estar familiarizadas con la estrategia, aquellos que la entienden sobrevivirán, aquellos que no perecerán.



En épocas de paz prepárate para la guerra, en épocas de guerra, prepárate para la paz.



El guerrero más sabio evita la confrontación.



Ataca cuando no estén preparados, muéstrate cuando no eres esperado.



Un explorador puede ser rápido como el viento, un espía puede ser silencioso como el bosque y la infantería firme como la montaña. Pero a diferencia de ellos, yo conquisto con fuego.



No dependas de que el enemigo no se muestre, depende más bien en estar preparado para él.



Cuando los soldados comunes son muy fuertes y sus oficiales muy débiles, el resultado es la insubordinación.



Si conoces a tu enemigo mejor de lo que te conoces a ti mismo, el resultado de la batalla ya está decidido.



Aquel que sabe no predica, aquel que predica, no sabe.



Incluso la más fina de las espadas sumergida en agua salada eventualmente se oxidará.



Cuando el enemigo esté relajado hazlo esforzarse. Cuando esté saciado, hazlo sentir hambre. Cuando esté asentado hazlo moverse.



Si esperas frente al río lo suficiente, los cadáveres de tu enemigo pasarán frente a ti.



Uno puede saber cómo conquistar sin poder hacerlo.



Un rasgo de un gran soldado es que pelea en sus propios términos o no pelea.



Convence a tu enemigo de que ganará poco si te ataca, esto disminuirá su interés.



Las ruedas de la justicia giran lentamente, pero giran bien.



Uno puede conocer la condición de todo un ejército por el comportamiento de un simple hombre.



No hay más de cinco colores primarios, sin embargo, combinándose producen más matices de los que nunca se han visto.



El arte de la guerra es de vital importancia para el estado.



No hay más de cinco notas musicales, sin embargo, las combinaciones de éstas cinco dan como resultado más melodías de las que pueden escucharse.



Orden o desorden depende de la organización; coraje o cobardía de las circunstancias; fuerza o debilidad de la disposición.



Puedes asegurar la posición de tus defensas si sólo mantienes posiciones que no pueden ser atacadas.



Si envías refuerzos a todas partes, serás débil en todas partes.



Grandes resultados pueden ser conseguidos con pequeños esfuerzos.



Invisible es el soldado que cumple su misión y regresa a casa.



El verdadero objetivo de la guerra es la paz.



Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.



Todas las guerra se basan en el engaño.



Sé extremadamente sutil, hasta el punto de lo informal. Sé extremadamente misterioso, incluso hasta el punto de no hacer ruido. De esta manera podrás ser el arquitecto del destino de tu oponente.



La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien.



Como regla general, es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo.



Los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros del Arte de la Guerra.



Lograr que el ejército sea capaz de combatir contra el adversario sin ser derrotado es una cuestión de emplear métodos ortodoxos o heterodoxos.



La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas.



Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que éste incrementa sus preparativos de guerra, esto quiere decir que va a avanzar. Cuando se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente, es señal de que el enemigo se va a retirar.



Cuando las leyes de la guerra señalan una victoria segura es claramente apropiado entablar batalla, incluso si el gobierno ha dada órdenes de no atacar. Si las leyes de la guerra no indican una victoria segura, es adecuado no entrar en batalla, aunque el gobierno haya dada la orden de atacar.



Existen cinco clases de ataques mediante el fuego: quemar a las personas, quemar los suministros, quemar el equipo, quemar los almacenes y quemar las armas.



No será ventajoso para el ejército actuar sin conocer la situación del enemigo, y conocer la situación del enemigo no es posible sin el espionaje.



Guerreros victoriosos ganan primero y luego ir a la guerra, mientras que los guerreros derrotados van a la guerra primero y luego tratar de ganar.



No hay ningún ejemplo de un país se beneficia de la guerra prolongada.



Toda guerra se basa en el engaño.



Operaciones secretas son esenciales en la guerra; sobre ellos el ejército se basa para hacer todos sus movimientos.



Así es que en la guerra el estratega victorioso sólo busca batalla después de la victoria ha sido ganada, mientras que el que está destinado a derrotar a primeras peleas y luego busca la victoria.



Corresponde al general ser tranquilo, reservado, justo y metódico.



La información previa no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus, ni se puede tener por analogía, ni descubrir mediante cálculos. Debe obtenerse de personas.



Ganar cien victorias en cien batallas no es el colmo de la habilidad. Dominar al enemigo sin luchar es la cima de la habilidad.



La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia.



Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás.



Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera más ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas.



El enemigo que actúa aisladamente, que carece de estrategia y que toma a la ligera a sus adversarios, inevitablemente acabará siendo derrotado.



Todos los hombres pueden ver estas tácticas por lo que conquistar, pero lo que nadie puede ver es la estrategia de la que se desprende la victoria.



El empresario hábil de los hombres empleará el sabio, el hombre valiente, el avaro, y el hombre estúpido.



Ahora, la razón por la que el príncipe ilustrado y el general sabio conquista al enemigo cada vez que se mueven y sus logros superan a los de los hombres ordinarios es el conocimiento previo.



Si sabemos que nuestros hombres están en condiciones de atacar, pero son conscientes de que el enemigo no está abierto al ataque, hemos pasado a mitad de camino hacia la victoria.



Los guerreros victoriosos ganan primero y luego van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos van a la guerra y luego buscan la victoria.