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Frases de Mario Benedetti

Frases de Mario Benedetti

Fue un escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo integrante de la generación del 45, a la que pertenecieron, entre otros, Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti.

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Es casi ley, los amores eternos, son lo más breves.



Fíjese que cuando sonríe se le forman unas comillas en cada extremo de su boca. Esa es mi cita favorita.



Porque tú siempre existes dondequiera, pero existes mejor donde te quiero.



Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo



Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida.



Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida.



No te avergüences de ninguna pregunta, si es sincera. Generalmente son las respuestas las más acreedoras de vergüenza.



No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices.



Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.



Me besó sin pedir permiso y a mí me pareció la gloria. Le devolví el beso con hambre atrasada.



Aunque nos olvidemos de olvidar seguro que el recuerdo nos olvida.



El olvido está ahí no lo olvidemos.



Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.



Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.



Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.



Qué ridículo puede ser un beso visto desde fuera y sin embargo qué sabroso suele ser desde dentro.



Ya lo sabes sin tropos ni bengalas la traducción mejor es boca a boca en el beso bilingüe van circulando dulces noticias.



La muerte es una traición de Dios



Nos pasamos toda la vida soñando con deseos incumplidos, recordando cicatrices, construyendo artificial y mentirosamente lo que pudimos haber sido. cada vez somos menos verdaderos, más hipócritas; cada vez tenemos más vergüenza de nuestra verdad.”



La poesía es el género de la sinceridad última e irreversible.



Algunas cosas del pasado desaparecieron, pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar.



Llueve en el corazón, llueve en el alma.



Desde que los hijos educan a sus padres, se acabaron los complejos de Edipo.



Si el corazón se aburre de querer para qué sirve.



La vida es un paréntesis entre dos nadas. No soy creyente, pero creo en un dios interno llamado conciencia al que tenemos que rendir cuentas todos los días de nuestra vida.



Nunca debemos prometer algo, ya que son ataduras aterradoras. Cuando alguien no se siente amarrado, es más libre y se siente mejor.



Oigo pasos de alguien que jamás llegará.



Nunca pude imaginar que, dentro de la felicidad, pudiera haber tristeza.



Lo que más me gusta de vos es algo que no habrá tiempo capaz de quitártelo.



Mi estilo de querer es ese, un poco reticente, reservando el máximo sólo para grandes ocasiones.



El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual.



Siempre estoy de mal genio, como si algo dentro de mí se sintiera incómodo conmigo.



Tenemos menos tiempo que lugares, pero hay lugares que no duran apenas un minuto, y para cierto tiempo, no habrá lugar.



Más que besarla, más que acostarnos juntos; más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano, y eso era amor.



La muerte es una aburrida experiencia; para los demás, sobre todo para los demás.



Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que vas a quererme sin respuestas.



Todo hombre nuevo debe cuidarse de la derecha diestra y de la izquierda siniestra.



Todos tenemos alguna vez un cómplice, alguien que nos guíe en el uso del corazón.



Estábamos, estamos, estaremos juntos. A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños.



Y aunque no siempre he entendido mis culpas y mis fracasos, en cambio sé que en tus brazos el mundo tiene sentido.



Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.



Comenzamos la vida tristes y la terminamos triste, pero en medio, amamos cuerpos que tienen una triste y milagrosa belleza.



El viento me encanta, sobre todo cuando ando en su contra, ya que es como si borrase cosas, y yo quiero borrar mucho de mí.



Cuando los odios andan sueltos, uno ama en defensa propia.



Qué bueno que tengas el valor de ser distinto y no sucumbas al poder unánime.



Nadie nos advirtió, que extrañar es el costo que tienen los buenos momentos.



Solamente nos hace falta cinco minutos para vivir una vida entera, así de relativo es el tiempo.



Un pedazo de utopía es el amor.



Los odios vivifican y estimulan sólo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que dominan.



No sabes cómo valoro el coraje que tienes de quererme.



La incertidumbre es como una margarita a la que jamás vamos a terminar de deshojar.



Tengo una sensación horrible, pienso que el tiempo pasa y no consigo nada, y eso me hace estremecerme hasta la raíz.



Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina, es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios.



En algunos oasis, es el desierto un espejismo.



La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida.



De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tu no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos.



Hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos, una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios. Y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos.



El que hace trampa es porque no tiene el coraje para ser honesto.



Todos los amores eternos, terminan por ser los más breves.



Si me suicidase, lo haría en domingo. Es el día mas insulso y desalentador.



Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es de admirar.



Paz es aceptar la diferencia del otro. Si fuera así se aceptarían judíos y palestinos, y no habría guerra.



La realidad es un manojo de problemas sobre los cuales nadie reclama derechos de autor.



La mariposa siempre va a recordar que fue un gusano.



El mundo y yo te queremos, pero sabes que yo siempre lo haré mucho mejor.



Es posible que lo que le voy a decir le parezca una locura. Si es así me lo dice no más. Pero no quiero andar con rodeos; creo que estoy enamorado de usted.



Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.



No sé por qué, pero hoy me ha dado por extrañarte, por echar de menos tu presencia. Alguien me dijo que el olvido está lleno de memoria.



Ya va siendo hora de que empiece a dedicarte mi insomnio.



Cuando el miedo, la preocupación o el amor llega a mi vida, siempre soy capaz de transformarlo en un poema.



¿Cómo compaginar la aniquiladora idea de la muerte con este incontenible afán de vida?



Un río de tristeza circula por mis venas, pero me he olvidado de llorar.



Hay muy pocas cosas que haga tanto ruido como el silencio.



Ciertas cosas que nos ocurrieron en el pasado han desaparecido, pero otras se cuelan en el futuro y son estas las que busco rescatar.



Defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas.



Una caricia necesaria eran sus labios, no sé cómo he podido vivir tanto sin ellos.



Solo deseo que esta espera no gaste mis sueños.



En realidad, sólo existe la dirección que tomamos, lo que puede haber sido ya no vale.



Yo amo, tú amas, él ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.



Si la vida fuera otra y la muerte llegase entonces, te amaría hoy, mañana... Por siempre... Todavía.



Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.



Aprovechemos el otoño antes de que el invierno nos escombre. Entremos a codazos en la franja del sol y admiremos a los pájaros que emigran.



Solo imagina lo precioso que sería arriesgarse y que todo salga bien.



No te rindas, por favor no cedas, Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda, Aunque el sol se esconda, Y se calle el viento, Aún hay fuego en tu alma, Aún hay vida en tus sueños.



Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso sí, tomados de la mano, mejor dicho… del corazón.



De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.



Pasan misiles ahítos de barbarie globalizados



Cómo disfrutan en un bando y en otro los asesinos