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Frases de Lucrecio

Frases de Lucrecio

Fue un poeta y filósofo romano.

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El hombre es lo que come.



Las gotas de lluvia hacen un agujero en la piedra, no por la violencia, sino por la constante caída



El hombre es lo que come.



Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras, cae la máscara y aparece el hombre.



El goteo constante desgasta la piedra.



Las gotas de lluvia hacen un agujero en la piedra, no por la violencia, pero a menudo por caer.



Es una gran fortuna a un alma para vivir frugalmente con una mente feliz.



La mayor riqueza es vivir contenta con poco, ya que nunca se quiere cuando se cumpla la mente.



Si los sentidos no son veraces, toda nuestra razón es falsa.



Es agradable acudir a las fuentes puras y beber en ellas.



Pisotéase furiosamente aquello que antes fue muy temido.



A nadie se ha dado la vida como una propiedad enajenable; a todos por el contrario se les dio en usufructo.



¿Por qué quieres multiplicar los días de una vida que vas a echar a perder miserablemente, y que desaparecerán sin provecho?



De la fuente misma del placer brota una cierta amargura que en un lecho de flores nos angustia.



Sin ti nada nace a la clara luz del día, ni hay cosa alguna jocunda ni amable.



Ya no te dará su bienvenida tu casa; ni tu mujer, ni tus dilectos hijos saldrán a tu encuentro ofreciéndote sus besos ni conmoviendo con secreta dulzura tu corazón.



Durante la tempestad, cuando los vientos agitan las aguas del mar, es dulce contemplar desde la ribera las duras pruebas del prójimo.



Los mortales se prestan mutuamente la vida; y, tomo los corredores en el estadio, pásanse de mano en mano la antorcha vital.



Los necios no aprecian ni admiran sino los pensamientos ocultos bajo el disfraz de palabras misteriosas.



Lo que tenemos a nuestro alcance, eso nos place y nos parece lo mejor.



¿No veis cómo el hombre anda siempre buscando sin saber lo que desea, y cuántas veces cambia de lugar, como si quisiera librarse de un peso?



Cuando la mar está gruesa y los vientos agitan las aguas, es agradable contemplar desde la tierra el peligro ajeno.



En otros tiempos, el fanatismo religioso dio origen frecuentemente a accionescriminales e impías.



Lo que para unos es comida, para otros es amargo veneno.



Huy pronto habrá ya pasado y nunca podrá volver a presentarse.



¿Por qué no salir de esta vida como sale de un banquete el convidado harto?



Grandes riquezas posee el hombre que vive parcamente con ánimo sereno.



Es una gran riqueza para el hombre vivir parcamente y con ánimo sereno, porque así no tendrá jamás penuria del poco.



Dios nos dio a conocer la naturaleza del bien supremo que todos buscamos, y nos señaló la senda más corta para que en recto curso pudiéramos llegar a él.