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Frases de John F. Kennedy

Frases de John F. Kennedy

Fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Elegido en 1960, Kennedy se convirtió en el presidente más joven de su país, después de Theodore Roosevelt.

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Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él.



Liderazgo y aprendizaje son indispensables el uno para el otro



Perdona a tus enemigos pero nunca olvides sus nombres.



Debemos encontrar tiempo para detenernos y agradecer a las personas que hacen la diferencia en nuestras vidas.



Al expresar nuestra gratitud, nunca debemos olvidar que la mayor apreciación no es pronunciarla palabras, sino vivir de acuerdo con ellas.



Siempre hay que encontrar el tiempo para agradecer a las personas que hacen una diferencia en nuestras vidas.



La meta de la educación es el avance en el conocimiento y la diseminación de la verdad.



Elegimos ir a la luna en esta década y hacer otras cosas, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles.



La actividad física no solo es la clave más importante para un cuerpo saludable, es la base de una actividad intelectual dinámica y creativa.



Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas.



El cambio es la ley de la vida. Y aquellos que miran solo al pasado o al presente se perderán seguro el futuro.



Un niño con falta de educación es un niño perdido



Los que hacen la revolución pacífica imposible, harán inevitable la revolución violenta.



El esfuerzo y coraje no son suficientes sin propósito y dirección.



La conformidad es el celador de la libertad y el enemigo del crecimiento.



La unidad de la libertad nunca se ha basado en la uniformidad de la opinión.



Estamos atados al océano. Y cuando volvamos al mar, ya sea para navegar o para ver, volveremos de donde venimos.



Los árboles son poemas que la Tierra escribe en el cielo. Los cortamos y los convertimos en papel, para poder dejar constancia de nuestro vacío.



La suprema realidad de nuestro tiempo es la vulnerabilidad de nuestro planeta.



Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos.



Si una sociedad libre no puede salvar a los que son pobres, no podrá salvar a los pocos que son ricos.



Un hombre muere, las naciones caen; pero una idea prevalece.



Si no nosotros, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?



No importa cuán grande sea la mentira; repítelo con suficiente frecuencia y las masas lo considerarán como la verdad.



El objetivo de la educación es el avance del conocimiento y la difusión de la verdad.



Al igual que expresamos nuestra gratitud, nunca debemos olvidar que lo más preciado no es pronunciar palabras, sino vivir por ellas.



Los niños son el recurso más valioso del mundo y la mejor ilusión para el futuro.



La humanidad debe ponerle fin a la guerra o la guerra le pondrá fin a la humanidad.



Esfuerzo y coraje no es suficiente sin propósito y placer.



Esfuerzo y coraje no son suficientes sin propósito y placer.



El triunfo tiene muchos padres, la derrota es huérfana.



El cambio es la ley de la vida. Aquellos que ven solo el pasado y el presente, seguro que se perderán el futuro.



Nos gustaría vivir como una vez vivimos, pero la historia no lo permitirá.



El cambio es la ley de la vida. Y aquellos que sólo ven el pasado o el presente se perderán el futuro.



La tolerancia implica no falta de compromiso con las propias creencias. Más bien condena la opresión o la persecución de los demás.



Un hombre hace lo que debe de hacer, a pesar de sus consecuencias personales, y a pesar de los obstáculos, peligros y presiones, y esta es la base de toda la moralidad humana.



Los que hacen imposible la revolución pacífica, harán inevitable la revolución violenta.



En los tiempos de crisis interna, los hombres de buena voluntad y generosidad deben ser capaces de festejar.



En los tiempos de crisis interna, los hombres de buena voluntad y generosidad deben ser capaces de festejar sin que importe la política o la religión.