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George Herbert: El Poeta del Alma y la Fe

George Herbert: El Poeta del Alma y la Fe

Fue un poeta, orador y sacerdote inglés.​

Biografía: George Herbert (1593-1633) fue un poeta, orador y sacerdote inglés del período metafísico. Renunció a una prometedora carrera política para dedicarse al sacerdocio rural, donde escribió su obra maestra 'El Templo', publicada póstumamente. Su poesía refleja una profunda devoción religiosa y una lucha espiritual personal.

Estilo Literario: Poesía metafísica con énfasis en temas religiosos, uso de imágenes concretas, formas poéticas innovadoras, paradojas intelectuales y un tono conversacional que combina lo divino con lo cotidiano.

Tono / Sentimiento: devoto, introspectivo, humilde, espiritual, contemplativo

Contexto Histórico: Vivió durante el reinado de Jacobo I y Carlos I, en un período de tensiones religiosas en Inglaterra entre anglicanos y puritanos. Su obra coincide con el florecimiento de la poesía metafísica junto a John Donne y Andrew Marvell.

Datos Curiosos:

  • Fue miembro del Parlamento antes de convertirse en sacerdote
  • Su obra 'El Templo' se publicó después de su muerte
  • Fue conocido por su humildad y dedicación a los pobres
  • Influenció a poetas como T.S. Eliot y W.H. Auden

Obras Clave: El Templo, El Cura del Campo, El Collar, El Pulso, Afligido

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“El diablo se divide el mundo entre el ateísmo y la superstición.”
“Atrévete a decir la verdad: nada puede necesitar una mentira, ni siquiera una falla.”
“El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas.”
“No frecuentes las malas compañías, no sea que aumente su número.”
“El que no sabe nada no duda de nada.”
“El mejor amigo es un viejo amigo.”
“Debes perder una mosca para atrapar una trucha.”
“Atrévete a ser verdad. Nada puede necesitar una mentira, una falta que más lo necesita, crece dos por el mismo.”
“La guerra hace ladrones y la paz los cuelga.”
“Toma todo lo que está considerando si la riqueza, el amor o el idioma, no es por el error y con una buena digestión todo se puede dar vuelta a la salud.”
“La juventud vive de la esperanza; la vejez del recuerdo.”
“No habría grandes hombres, si no hay más pequeños.”
“La indignación moral no es más que envidia con aureola.”
“El mezquino lleva en sí su propio infierno.”
“Dulce primavera, llena de dulces días y de rosas. Una caja donde yacen los dulces compactos.”
“Alabado sea el mar, pero mantente firme en la tierra.”
“El sabio tiene un pie en la tierra y otro en el mar.”
“La gula mata más que una espada.”
“Un buen corazón no puede mentir.”
“Trabajar y hacer un fuego requiere discreción.”
“Es parte de un pobre espíritu subestimarse y sonrojarse.”
“Atrévete a hacer la verdad. Nada puede necesitar una mentira.”
“Haz buena compañía, y serás del número.”
“Muéstrame un mentiroso y te mostraré un ladrón.”
“La habilidad y la confianza son un ejército no conquistado.”
“La oración debe ser la llave del día y la cerradura de la noche.”
“Bien huele el fuego aquel cuyas vestiduras arden.”
“Tronco torcido hace fuego derecho.”
“Las buenas palabras valen mucho y cuestan poco.”
“Ama a tu vecino, pero no derribes vuestra verja.”
“El que no es bello a los veinte, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio.”
“La juventud vive de sueños; la vejez, de recuerdos.”
“Sirve al imprevisto como el sol al verano.”