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Charles Dickens: El Cronista de la Era Victoriana

Charles Dickens: El Cronista de la Era Victoriana

Fue un escritor y novelista inglés, uno de los más reconocidos de la literatura universal, y el más sobresaliente de la época victoriana.

Biografía: Charles Dickens (1812-1870) fue un novelista británico, uno de los escritores más famosos de la literatura universal. Nacido en Portsmouth, su infancia marcada por dificultades económicas influyó profundamente en su obra. Se convirtió en el cronista social de la era victoriana, retratando con agudeza las desigualdades y contradicciones de su tiempo.

Estilo Literario: Realismo social con toques de sátira y sentimentalismo. Dickens combinaba descripciones detalladas de la vida urbana, personajes memorables y caricaturescos, y críticas a las injusticias sociales. Su estilo era accesible pero profundamente humano, mezclando humor, patetismo y denuncia social.

Tono / Sentimiento: Admiración y respeto académico, con un tono informativo que destaca su importancia histórica y literaria, reconociendo tanto su genio creativo como su compromiso social.

Contexto Histórico: Dickens vivió durante la era victoriana (1837-1901), período de industrialización acelerada, expansión del Imperio Británico y profundas desigualdades sociales. La Revolución Industrial transformó ciudades como Londres, creando barrios marginales junto a nueva riqueza burguesa. Sus obras reflejan estas contradicciones y el movimiento de reformas sociales del siglo XIX.

Datos Curiosos:

  • Escribió la mayoría de sus novelas por entregas mensuales en revistas
  • Realizó exitosas giras de lectura pública en Inglaterra y Estados Unidos
  • Creó más de 2000 personajes memorables en sus obras
  • Fue editor de varias revistas literarias durante su carrera
  • Su novela 'Canción de Navidad' revitalizó las tradiciones navideñas en Inglaterra

Obras Clave: Oliver Twist, David Copperfield, Historia de dos ciudades, Grandes esperanzas, Canción de Navidad, Tiempos difíciles, Casa desolada

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“Un día gastado en otros es un día gastado en uno mismo.”
“No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.”
“El número de malhechores no autoriza el crimen.”
“Si no hubiera malas gentes, no habría buenos leguleyos.”
“Nuestras peores debilidades y bajezas las solemos cometer por causa de las gentes a quienes más despreciamos.”
“He aquí la regla fundamental en los negocios: "Hazlo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti." ”