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Arturo Graf: El Poeta del Simbolismo Italiano

Arturo Graf: El Poeta del Simbolismo Italiano

Fue un poeta, aforista y crítico literario italiano.

Biografía: Arturo Graf (1848-1913) fue un poeta, crítico literario y profesor italiano de origen alemán. Figura clave del Simbolismo italiano, destacó por su poesía melancólica y reflexiva. Fue catedrático de literatura italiana en la Universidad de Turín y miembro de la Academia de los Linces.

Estilo Literario: Simbolismo italiano con influencias románticas y decadentistas. Poesía introspectiva, melancólica y filosófica, caracterizada por imágenes evocadoras y reflexiones sobre la muerte, el tiempo y la naturaleza.

Tono / Sentimiento: reflexivo y melancólico

Contexto Histórico: Italia del siglo XIX, período post-Risorgimento. Contexto del Romanticismo tardío y emergencia del Simbolismo y Decadentismo en Europa. Graf perteneció a la generación de poetas que renovaron la lírica italiana tras la unificación.

Datos Curiosos:

  • Era de origen alemán pero escribió toda su obra en italiano
  • Fue profesor de Giovanni Pascoli en la Universidad de Bolonia
  • Su poesía influyó en los poetas crepusculares italianos
  • Era conocido por su erudición en literatura medieval

Obras Clave: Medusa, Le Danaidi, Poesie, Dopo il tramonto, Morgana

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“El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan.”
“En el viaje a través de la vida no existen caminos llanos: todos son subidas o bajadas.”
“En cierto modo, el arte es una crítica de la realidad.”
“No tardará en transigir con el fin quien está dispuesto a transigir con los medios.”
“Quien posee una verdadera amiga puede decir que posee dos almas.”
“Si quieres oír cantar a tu alma, haz el silencio a tu alrededor.”
“Si no disfrutas la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas gozar?”
“La religión deberla servir más para dar ánimos a los buenos que para aterrorizar a los malos.”
“La sabiduría y la razón hablan; la ignorancia y el error ladran.”
“La constancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan fruto.”
“Los deseos son como los peldaños de una escalera: cuanto más asciendes, menos seguro te encuentras.”
“Si no posees libertad interior, ¿qué otra libertad podrías desear tener?”
“La perseverancia es la virtud por la que el resto de las virtudes dan su fruto.”
“El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra.”
“Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?”
“El saber y la razón hablan; el error y la ignorancia gritan.”
“Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error.”
“Si pretendes y te esfuerzas en agradar a todos, acabarás por no agradar a nadie.”
“Las naturalezas inferiores repugnan el merecido castigo; las medianas se resignan a él; las superiores lo invocan.”
“La ingenuidad es una fuerza que los astutos hacen mal en despreciar.”
“No hay en el mundo un mentiroso tan perfecto que pueda decir una mentira perfecta.”
“La mejor amiga y la peor enemiga del hombre es la fantasía.”
“La fuerza es confiada por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.”
“Para sentirse, no diremos seguros, pero animados y tranquilos a lo largo de la vida, hay que desear poco y esperar todavía menos.”
“Los deseos son como los peldaños de una escalera, que cuanto más subes, tanto menos contento te hallas.”
“Es un maestro excelente aquel que, sin enseñar muchas cosas, hace nacer en el discípulo un afán grande de aprender.”
“Desconfía igualmente de aquel a quien no inmutan las injurias, como del que busca rápidamente las alabanzas.”
“Para hacer política justa y sana no basta conocer los hombres; es necesario también amarlos.”
“La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos.”
“Si quisieran hablar solamente de lo que entienden, los hombres apenas hablarían.”
“El mejor sudario es la honestidad, porque envuelve a la muerte con un grato olor.”
“Nunca será verdaderamente sabio quien no sepa ser algunas veces un poco loco.”
“Son poquísimos los hombres que sepan tolerar en otros los defectos de que ellos mismos adolecen.”
“No existe superstición que no se haya producido por alguna necesidad.”
“Los hombres dotados de una inferior naturaleza repugnan el castigo que merecieron; los de temple mediocre se resignan a él; los de temple superior lo reclaman.”
“Jamás desprecéis demasiado la opinión contraria a la vuestra.”
“La experiencia advierte que es a veces conveniente cerrar un ojo, pero nunca los dos.”
“Quien quiera escuchar la voz sincera de la conciencia, debe saber poner silencio alrededor suyo y dentro de sí mismo.”
“El hombre malo puede muy bien ponerse alguna vez del lado de la razón; pero es casi imposible que no le venza su inclinación a colocarse en la parte del mal.”
“El hombre malo puede decantarse a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.”