Frases de Aristóteles

Frases de Aristóteles

Fue un filósofo de Antigua Grecia. Es considerado uno de los padres de la filosofía occidental. Sus ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente.​​​

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El antídoto para cincuenta enemigos es un amigo.



El que ha superado sus miedos será verdaderamente libre



El que nunca ha aprendido a obedecer no puede ser un buen comandante



El que no puede ser un buen seguidor no puede ser un buen líder.



Somos lo que repetidamente hacemos. La excelencia entonces, no es un acto sino un hábito.



La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político



¿Cuál es la esencia de la vida? Servir a otros y hacer el bien.



Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.



La menor desviación inicial de la verdad se multiplica después por mil.



La mayoría de las personas prefieren dar que recibir cariño.



La esperanza es el sueño del hombre despierto.



Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.



El hombre solitario es una bestia o un dios.



Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.



La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.



El amigo de todo el mundo no es un amigo.



Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.



La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.



Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.



La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.



Nunca eres demasiado viejo para marcarte otro objetivo. O soñar en un nuevo sueño.



No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.



Considero más valiente al que conquista sus deseos, que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.



Las raíces de la educación son amargas, pero la fruta es dulce.



El educado difiere del no educado tanto como el vivo difiere del muerto.



La educación es un ornamento en la prosperidad y un refugio en la adversidad.



Es la marca de una mente educada ser capaz de entretener un pensamiento sin aceptarlo.



Más se estima lo que con más trabajo se gana.



El placer en el trabajo pone perfección en el trabajo.



El amor esta compuesto de un alma que habita dos cuerpos.



Saber es acordarse.



El sabio no busca el placer, sólo busca la ausencia de dolor.



El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.



Todo hombre, por naturaleza, desea saber.



Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.



El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.



En todas las cosas de la naturaleza hay algo maravilloso.



La naturaleza no hace nada incompleto ni nada en vano.



El único Estado estable es aquel en el que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.



En su mejor momento, el hombre es el más noble de todos los animales; separado del derecho y la justicia es el peor.



La virtud de la justicia consiste en la moderación, según lo regulado por la sabiduría.



Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de justicia.



El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos



No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.



Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, es un hábito.