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Frases de Alejandro Dumas

Frases de Alejandro Dumas

Fue un novelista y dramaturgo francés. Su hijo, Alejandro Dumas, fue también un escritor conocido.

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  • No estoy orgulloso, pero estoy feliz; y la felicidad ciega, creo, más que el orgullo.



  • ¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.



  • La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir.



  • El Arte necesita soledad o miseria, o pasión. Es una flor de una roca, que requiere el viento áspero y el terreno duro.



  • La gente nunca es tan fuerte como tras sus derrotas.



  • La comida es la parte material de la alimentación, pero el vino es la parte espiritual de nuestro alimento.



  • Sólo aquel que fue capaz de sentir la peor desesperación, puede sentir la mayor felicidad.



  • Todos para uno y uno para todos.



  • El amor es física. El matrimonio, química.



  • Toda la sabiduría humana se resume en dos palabras: tener esperanza y esperar.



  • Hay dos miradas: la mirada del cuerpo puede olvidar a veces, pero la del alma recuerda siempre.



  • Dios ha querido que la mirada del hombre fuese la única cosa que no se puede ocultar.



  • No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.



  • El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo.



  • ¡Ah los buenos tiempos! Cuando eramos tan infelices.



  • Una madre perdona siempre; ha venido al mundo para esto.



  • Si dais la impresión de necesitar cualquier cosa no os darán nada; para hacer fortuna es preciso aparentar ser rico.



  • En los negocios, señor, uno no tiene amigos, sólo corresponsales.



  • No hay amiga que se preocupa por un secreto oído por casualidad.



  • La felicidad es como aquellos palacios de los cuentos de hadas cuyas puertas están defendidas por dragones: debemos luchar para conquistarla.



  • Las mujeres nunca son tan fuertes como después de haber sido derrotadas.



  • No estoy orgulloso, pero estoy contento y la felicidad ciega es más importante que el orgullo.



  • No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.



  • La diferencia entre traición y patriotismo es simplemente una cuestión de fechas.



  • Nada tiene tanto éxito como el éxito.



  • La amistad consiste en olvidar lo que uno da y recordar lo que uno recibe.



  • Solo la persona que ha sentido la máxima desesperación es capaz de sentir la máxima felicidad.



  • ¿Sabéis qué es el perdón? La indiferencia por aquello que no nos concierne.



  • En política, querido mío, y vos lo sabéis tan bien como yo, no hay hombres, sino ideas; no sentimientos, sino intereses; en política no se mata a un hombre, sino se allana un obstáculo.



  • Creemos, sobretodo porque es más fácil creer que dudar, y además porque la fe es la hermana de la esperanza y de la caridad.



  • El infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana.



  • ¡Aquel tiempo feliz en que éramos tan desgraciados!



  • En los negocios no existen los amigos: no hay más que clientes.



  • La vejez no podría soportarse sin un ideal o un vicio.



  • Hay situaciones que los hombres aprecian con su instinto, pero que no pueden comentar con su inteligencia.



  • La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta.



  • Mi padre era un mestizo, su padre era un negro y su abuelo un mono; parece que mi familia dio comienzo en el mismo punto que la vuestra.



  • Las opiniones son como los clavos: mientras más se golpea contra ellas,más penetran.



  • El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos, y a menudo tres.



  • No niego el azar, pero lo limito.