“Es el judío un lobo para el judío. ¿Quién acertará a olvidar los comistrajos y contubernios entre los nazis y sus víctimas?(...) Cinco millones de personas no van al sacrificio si de verdad desean evitarlo. Sólo los borregos, los suicidas, los mártires y los jugadores a largo plazo colaboran con el matarife. Los judíos del Tercer Reich no eran, por supuesto, borregos ni suicidas ni mártires. Conque... Los rabinos se sentaron a la mesa y movieron, con hilos largos, a sus soldaditos de plomo: Hitler y Churchill, la Gestapo, las divisiones acorazadas, el Ejército Rojo, un mujik de Ucrania... Harían bien los arios y no arios... abandonado el yermo de la historia a los judíos que tanto gustan de triscar por ella y ciñéndose la esvástica...”
“Trato de hablar de mis puntos de vista sobre los negros de Estados Unidos, y lo que siento por los hombres negros y el papel que deben desempeñar los hombres negros en su vida con sus hijos y en sus vidas con sus mujeres.”
“Cuando eres un niño pequeño, no te fijas en el color, y el hecho de que mis amigos fueran negro nunca cruzó por mi mente. Nunca llegó a ser un problema hasta que yo era un adolescente y comencé a intentar rapear.”