“Diana. Era un ser humano excepcional y talentoso. En los buenos y en los malos tiempos, nunca perdió su capacidad de sonreír y reír, ni de inspirar a los demás con su calidez y amabilidad. La admiraba y respetaba por su energía y compromiso con los demás, y especialmente por su devoción a sus dos hijos.”
“Un ser humano tiene tantas pieles dentro, cubriendo las profundidades del corazón. Sabemos muchas cosas, ¡pero no nos conocemos a nosotros mismos! Treinta o cuarenta pieles, tan gruesas y duras como las de un buey o un oso, cubren el alma. Ve a tu propio terreno y aprende a conocerte allí.”