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La Conciencia: El Testigo Silencioso que Nunca Duerme

¡Conciencia nunca dormida,mudo y pertinaz testigo...

“¡Conciencia nunca dormida,mudo y pertinaz testigo que no dejas sin castigoningún crimen en la vida!La ley calla, el mundo olvida;mas ¿quién sacude tu yugo?Al Sumo Hacedor le plugoque, a solas con el pecado, fueses tú para el culpado delator, juez y verdugo.”

Análisis Profundo

El poema personifica la conciencia como un testigo eterno e implacable que castiga los crímenes incluso cuando la ley humana falla o la sociedad olvida. Representa la conciencia moral como un juez interno designado por Dios, que actúa simultáneamente como delator, juez y verdugo del culpable cuando está a solas con su pecado.

Contexto: El lenguaje y estilo sugieren poesía del Siglo XIX, posiblemente del Romanticismo español o hispanoamericano, donde se exploraban temas de moralidad, culpa y la relación entre el ser humano y lo divino. Refleja la idea religiosa de que Dios ha establecido la conciencia como mecanismo de justicia moral interna.

Sentimiento: Solemne y moralizante

Temas: conciencia moral, culpa y castigo, poesía del siglo XIX, justicia divina, ética y moral, literatura española