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Pierre Corneille: El Genio que Revolucionó el Teatro Francés

Pierre Corneille: El Genio que Revolucionó el Teatro Francés

Fue un dramaturgo francés, considerado uno de los mejores del siglo XVII francés.

Biografía: Pierre Corneille (1603-1684) fue un dramaturgo francés considerado el padre del teatro clásico francés. Nacido en Ruan, estudió derecho antes de dedicarse a la literatura. Su obra maestra 'El Cid' (1637) provocó una famosa controversia literaria pero consolidó su fama. Miembro de la Academia Francesa desde 1647, escribió más de 30 obras que definieron la tragedia clásica francesa.

Estilo Literario: Tragedia clásica con énfasis en el conflicto entre deber y pasión, uso del verso alejandrino, personajes heroicos con dilemas morales complejos, estructura en cinco actos según las reglas clásicas, y diálogos elevados que exploran la voluntad humana frente al destino.

Tono / Sentimiento: admiración respetuosa

Contexto Histórico: Corneille vivió durante el reinado de Luis XIII y la regencia de Ana de Austria, en pleno desarrollo del clasicismo francés. Su carrera coincidió con la consolidación de la Academia Francesa (1635) y las polémicas literarias sobre las reglas del teatro. Su obra refleja los valores de la nobleza francesa y los conflictos entre honor personal y deber social.

Datos Curiosos:

  • Su obra 'El Cid' provocó la 'Querella del Cid', un debate literario que duró años
  • Originalmente estudió para ser abogado antes de dedicarse al teatro
  • Fue uno de los primeros miembros de la Academia Francesa
  • Su hermano menor Thomas también fue un dramaturgo reconocido
  • Molière representó varias de sus obras en su teatro

Obras Clave: El Cid, Horacio, Cinna, Polieucto, La Mentira

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“Tomar venganza sin entusiasmo es buscar el desastre; una de dos, o te condenas o coronas tu odio.”
“El amor propio es la fuente de todos los amores.”
“Quien perdona fácilmente invita a la ofensa”
“Si te quejas de que te traiciono, búscame enemigos a los que pueda odiar.”
“Cada instante de la vida es un paso hacia la muerte.”
“La felicidad está hecha para ser compartida”
“Ganar sin riesgo es triunfar sin gloria.”
“Al vencer sin obstáculos se triunfa sin gloria.”
“Aunque apenas pueda sufrir mis males, prefiero sufrirlos a merecerlos.”
“Quien todo lo puede ha de temerlo todo.”
“El amor propio es la fuente de todos los tipos de amor.”
“Sólo la venganza no requiere un castigo.”
“Cuanto mayor es el esfuerzo, mayor es la gloria.”
“Un mentiroso es siempre un prodigio de juramentos.”
“Qué delicioso es el placer después de tormento!”
“Es cierto que soy joven, pero para las almas noblemente nacido valor no espera el paso de los años.”
“Clemencia es el rasgo más noble que puede revelar un verdadero monarca del mundo.”
“La paz es producido por la guerra.”
“Cuando no hay peligro en la lucha no hay gloria en el triunfo.”
“Nos triunfar sin gloria cuando vencemos sin peligro.”
“Una victoria sin peligro es un triunfo sin gloria.”
“Para vencer sin riesgo es triunfar sin gloria.”
“Conquistar sin riesgo, es triunfar sin gloria.”
“Huye de un enemigo que conoce tu debilidad.”
“Cuando la obediencia es tan impía, la rebelión es una necesidad.”
“La forma de dar vale más que el regalo.”
“Nunca probamos la felicidad a la perfección, nuestros éxitos más afortunados se mezclan con la tristeza.”
“La violencia es justa donde la dulzura falla.”
“La manera de dar vale más que lo que se da.”
“El que elige mal para sí, elige mal para el prójimo.”
“Hablando de nuestras desgracias las aliviamos.”
“Mi deber no depende del de otro, y he de cumplir con el mío, pese a su olvido.”
“El amor no es más que un deleite; el honor es un deber.”
“El mentiroso siempre es pródigo en juramentos.”
“El amor satisfecho pierde todo su encanto.”
“Cuando el pueblo es el amo, todo se hace tumultuosamente; jamás se consulta a la voz de la razón. Los honores se venden a los más ambiciosos, y la autoridad se entrega a los más levantiscos.”
“Un envidioso jamás perdona el mérito.”
“Haced vuestro deber y que los dioses hagan el resto.”
“Aunque apenas pueda resistir mis males, prefiero padecerlos a merecerlos.”