Skip to main content

Juvenal: La Voz Incisiva de la Sátira Romana

Juvenal: La Voz Incisiva de la Sátira Romana

Fue un poeta romano, activo a finales del siglo I y comienzos del siglo II, autor de dieciséis sátiras.

Biografía: Décimo Junio Juvenal (c. 55-140 d.C.) fue un poeta romano conocido por sus dieciséis Sátiras. Vivió durante los reinados de Domiciano, Nerva, Trajano y Adriano. Su obra critica ferozmente la corrupción, la decadencia moral y los vicios de la sociedad romana de su época.

Estilo Literario: Sátira amarga y mordaz (satura), caracterizada por la indignación moral, el uso de hipérboles, ironía y un tono pesimista. Critica los vicios sociales con un estilo directo y a menudo cáustico.

Tono / Sentimiento: Crítico, indignado, pesimista, cáustico

Contexto Histórico: Vivió durante el Alto Imperio Romano (siglos I-II d.C.), una época de esplendor pero también de grandes contrastes sociales. Testigo de la tiranía de Domiciano y la relativa estabilidad de los Antoninos. Su obra refleja la corrupción, la hipocresía y las desigualdades de la Roma imperial.

Datos Curiosos:

  • Su frase '¿Quién vigila a los vigilantes?' (Quis custodiet ipsos custodes?) sigue siendo muy citada.
  • Se desconoce mucho de su vida; incluso su nombre completo es incierto.
  • Influyó en escritores satíricos posteriores como Jonathan Swift y Quevedo.

Obras Clave: Sátiras (16 poemas en 5 libros)

0

“El único camino que conduce a una vida tranquila es el que pasa a través de las virtudes.”
“La venganza es siempre el débil placer de una mente pequeña y estrecha.”
“Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra.”
“Todos desean saber, pero pocos pagar el trabajo que vale.”
“Nunca la sabiduría dice una cosa y la naturaleza otra.”
“El marido es el último en enterarse del deshonor de su casa.”
“Las bromas son como la sal: se deben usar con gran precaución.”
“Un hombre que no tiene nada puede silbar frente a la cara del bandido.”
“Nadie se hace malvado de repente.”
“Nunca es largo el camino que conduce a casa de un amigo.”
“Nunca la sabiduría dice una cosa y la naturaleza otra.”
“La venganza es más dulce que la vida misma.”
“En la venganza encontramos el abyecto placer de una mente abyecta.”
“Lo que da valor a un placer es usarlo raramente.”
“Es locura manifiesta vivir precariamente para poder morir rico.”
“Los demás hombres son dueños de su fortuna; el avaro es el esclavo de la suya.”
“El mayor crimen es preferir la vida al honor y, por vivir la vida, perder la razón de vivir.”
“La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones.”
“Un solo camino conduce a una vida de paz. El camino de la virtud.”
“Hay una lujuria en el hombre, ningún encanto puede domar, de publicar en voz alta la vergüenza de nuestro vecino.”
“Algunos hombres hacen fortunas, pero no para disfrutarlas; cegados por la avaricia, viven para hacer fortunas.”
“Éstas son las penas de quienes viven largos años: en medio de pérdidas familiares, continuamente renovadas, llegan a la vejez envueltos en lágrimas, luto y perpetua tristeza.”
“Es una gran locura la de vivir pobre para morir rico.”
“Los hombres que tienen los mismos vicios se sostienen mutuamente.”
“Este es el castigo más importante del culpable; nunca ser absuelto en el tribunal de su propia conciencia.”
“Algunos hombres no compran patrimonios para disfrutar de la vida, sino que, ciegos, viven sólo para sus patrimonios.”
“El primer castigo del culpable es que no podrá jamás ser absuelto por el tribunal de su conciencia.”
“Esto quiero y así lo mando, valga por razón mi voluntad.”
“La censura perdona a los cuervos y enseña a las palomas.”
“Más que la muerte es de temer la vejez.”
“Un tercer heredero rara vez disfruta de lo que ha sido adquirido deshonestamente.”
“Si quieres valer algo, osa audazmente acometer alguna cosa que merezca el destierro o la cárcel.”
“Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza.”
“Nada tiene en si la pobreza más intolerable, que el que hace ridículos a los hombres.”
“Mezquina cosa es pretender apoyarse en la fama ajena.”
“No es fácil que sobresalgan aquellos cuyo talento es entorpecido por las estrecheces familiares.”
“¿Qué importa la infamia cuando queda asegurado el dinero?.”
“Ningún malo es feliz, y menos que nadie el que corrompe a otros.”
“Nadie se hizo perverso súbitamente.”