Frases de J.R.R. Tolkien

Frases de J.R.R. Tolkien

Fue un escritor, poeta, filólogo, lingüista y profesor universitario británico nacido en el desaparecido Orange al sur de África, conocido principalmente por ser el autor de las novelas clásicas de fantasía heroica El hobbit, El Silmarillion y El Señor de los Anillos.

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Siempre hay algo bueno en este mundo, y que vale la pena luchar.



Si valorásemos la comida, la alegría y las canciones sobre el oro, el mundo sería más feliz.



No todo lo que es de oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida



La mayor aventura es la que nos espera. Hoy y mañana aún no se han dicho. Las posibilidades, los cambios son todos vuestros por hacer. El molde de su vida en sus manos está para romper



Cada momento que paso sin ti es un momento de tiempo perdido



La luz de la luna ahoga todo, excepto a las estrellas más brillantes.



Solo un amigo ha de censurar la locura del amigo.



El amanecer es siempre una esperanza para el hombre.



Lo que cuenta no es la fuerza del cuerpo, sino la fuerza del espíritu



Esto no es desesperación, porque la desesperación es para aquellos que ven el final ante cualquier duda, nosotros no hacemos eso.



La esperanza, a menudo, llega en el desamparo.



Mientras fuese un Hobbit alegre, no necesitaba esperanza siempre que la desesperación se pospusiera.



Todo esto es un asunto desesperado. Así que mejor no nos preocupemos por el mañana, probablemente no llegue.



No todos los que deambulan están perdidos.



Es inútil satisfacer la venganza con venganza; no curará nada.



Te lo advierto, si me aburres, tomaré mi venganza.



No existe ninguna otra cosa como mirar, si deseas fuertemente encontrar algo.



El valor se encuentra en los lugares más insospechados.



No es la fuerza del cuerpo lo que cuenta, sino la fuerza del espíritu.



No es la fuerza del cuerpo lo que cuenta, sino la fuerza del espíritu.



La nieve está bien en una buena mañana, pero me gusta estar en la cama cuando cae



Hay algo bueno en este mundo, y vale la pena luchar por él.



Lo que podemos es decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.



Un traidor puede traicionarse a sí mismo y hacer involuntariamente un bien.