“La verdadera oración no es un mero ejercicio mental ni una actuación vocal. Es mucho más profunda que eso: es una transacción espiritual con el Creador del Cielo y la Tierra.”
Charles Spurgeon: El Príncipe de los Predicadores que Transformó el Cristianismo
Fue un teólogo, predicador, misionero, erudito bíblico, escritor y pastor bautista reformado inglés.
Biografía: Charles Haddon Spurgeon (1834-1892) fue un influyente predicador bautista británico del siglo XIX, conocido como el 'Príncipe de los Predicadores'. Su ministerio en Londres atrajo multitudes y publicó miles de sermones que siguen siendo leídos mundialmente.
Estilo Literario: Estilo directo, apasionado y accesible, con un profundo conocimiento bíblico. Combinaba elocuencia popular con argumentación teológica sólida, usando metáforas vívidas y aplicaciones prácticas a la vida cotidiana.
Tono / Sentimiento: Respetuoso, inspirador y educativo, destacando su impacto histórico y legado espiritual perdurable.
Contexto Histórico: Ministró durante la era victoriana en Inglaterra, un período de expansión urbana y cambios sociales. Su trabajo coincidió con el avivamiento evangélico del siglo XIX y debates teológicos sobre calvinismo y evangelismo.
Datos Curiosos:
- Predicó a más de 10 millones de personas durante su vida
- Publicó más de 3,500 sermones que se vendieron por millones
- Fundó un orfanato, colegio pastoral y 66 organizaciones benéficas
- Su sermón más famoso fue 'La Sangre de Rocío' en 1858
Obras Clave: El Tesoro de David, Consejos para Ganadores de Almas, Sermones del Tabernáculo Metropolitano, All of Grace, Lecturas Matutinas y Vespertinas
“Si crees en la oración, espera que Dios te escuche. Si no esperas, no tendrás. Dios no te escuchará a menos que creas que Él te escuchará; pero si crees que lo hará, Él será tan tan bueno como tu fe.”
“La mejor manera de vivir por encima de todo miedo a la muerte es morir cada mañana antes de que abandones tu aposento.”
“Aquel que espera en el Señor y pone su carga en Él, puede llevar una vida de reyes: en verdad, será mucho más feliz que un rey.”
“Nuestras necesidades son tan profundas que no debemos cesar de orar hasta que estemos en el cielo.”
“Si te amó, cuando estabas lleno de corrupción; ¿no escuchará tus oraciones ahora que te ha hecho heredero del cielo?”
“No creo que al diablo le importe cuántas iglesias construyas si solo tienes a predicadores y gente mediocre en ellas.”
“No que nuestra salvación deba ser el efecto de nuestra obra, sino que nuestra obra debe ser la evidencia de nuestra salvación.”
“El mayor enemigo de las almas humanas es el espíritu farisaico que hace que los hombres busquen la salvación en sí mismos.”
“La salvación es el trabajo de Dios. Sólo Él es quien renueva el alma ‘muerta en sus transgresiones y pecados’, y sólo Él es quien mantiene mi alma en su vida espiritual. Él es tanto el ‘Alfa’ como la ‘Omega’; La salvación viene del Señor.”
“La oración es el balbuceo entrecortado del niño que cree, el grito de guerra del creyente que lucha y el réquiem del santo agonizante que se duerme en los brazos de Jesús. Es el aire que respiramos, es la clave secreta, es el aliento, la fortaleza y el privilegio de todo cristiano.”
“¿No sientes el deseo ni la necesidad de hacerle peticiones a Dios? Entonces que Dios, en su inmensa misericordia, exponga tus miserias porque ¡un alma sin oración es un alma sin Cristo!”
“. «Si alguno de ustedes me preguntara por un epítome del cristianismo, yo le diría que eso se encuentra en una palabra: oración. Vive y muere sin orar, y tendrás que orar bastante cuando llegues al infierno.”
“Cuidado cómo rezas. Haga negocios reales de eso. Que nunca sea una formalidad muerta … defienda la promesa de una manera veraz y profesional … Pida lo que quiera, porque el Señor lo ha prometido.”
“La oración no es un requisito difícil: es el deber natural de una criatura hacia su creador, el homenaje más simple que la necesidad humana puede rendir a la liberalidad divina.”
“El amor nunca pregunta qué beneficio obtendrá del amor. El amor por su propia naturaleza es una cosa desinteresada. Ama por el bien de la criatura que ama, y nada más.”