“El mentiroso tiene dos males: ni cree ni es creído.”
Baltasar Gracián: El arte de la sabiduría en el Siglo de Oro
Fue un jesuita, escritor español del Siglo de Oro que cultivó la prosa didáctica y filosófica.
Biografía: Baltasar Gracián (1601-1658) fue un jesuita, escritor y filósofo español del Siglo de Oro. Destacó por su aguda reflexión moral y su estilo literario conceptista, que influyó en pensadores europeos posteriores.
Estilo Literario: Conceptismo, caracterizado por la densidad de ideas, agudeza intelectual, uso de aforismos y paradojas, y un lenguaje preciso y elaborado que busca la máxima expresión con el mínimo de palabras.
Tono / Sentimiento: Admirativo y reflexivo, destacando su profundidad intelectual e influencia perdurable, con un matiz de respeto hacia su legado filosófico y literario.
Contexto Histórico: Vivió durante el Siglo de Oro español (siglos XVI-XVII), época de esplendor cultural pero también de crisis política y económica bajo los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Su obra refleja el desengaño barroco y la preocupación por la conducta humana en un mundo complejo.
Datos Curiosos:
- Su obra 'Oráculo manual' fue traducida al alemán por Schopenhauer, quien la admiraba profundamente.
- Escribió bajo seudónimos para evitar conflictos con la Compañía de Jesús.
- Su estilo influyó en Nietzsche y otros filósofos modernos.
- Fue expulsado temporalmente de la orden jesuita por publicar sin permiso.
Obras Clave: El Criticón, Oráculo manual y arte de prudencia, El Héroe, El Discreto, Agudeza y arte de ingenio
“Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo: incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso.”
“Hay mucho que saber, es poco el vivir, y no se vive si no se sabe. Hombre sin noticias, mundo a oscuras.”
“La exageración es una prodigalidad del juicio que muestra la estrechez del propio conocimiento o del propio gusto.”
“La vigilancia es la única protección contra la astucia. Esté atento a sus intenciones. Muchos logran que otros se ocupen de sus propios asuntos y, a menos que usted posea la clave de sus motivos, en cualquier momento puede verse obligado a sacar sus castañas del fuego para dañar sus propios dedos.”