“Una mirada silenciosa de afecto y consideración cuando todos los demás ojos se apartan con frialdad – la conciencia de que poseemos la simpatía y el afecto de un ser cuando todos los demás nos han abandonado – es un apoyo, una estancia, un consuelo, en la más profunda aflicción, que ninguna riqueza podría comprar ni otorgar poder.”
“Lo más difícil de todo es aprender a ser un pozo de afecto y no una fuente; para demostrarles que los amamos, no cuando nos apetece, sino cuando lo hacen.”